miércoles, 28 de enero de 2009

Un acto de maldad

La madona dormida, y yo que no puedo encontrar a Onetti; hay que desvivirse por ella, no hay otra forma. ¿Qué tan seguida se da una oportunidad así? ¡Nunca! Ni a los padres de cualquier religión, ¡a ellos la imagen y después la nada! Mejor no grito, la despertaré, ¿y por qué yo? No hay que ser inteligente para darse cuenta que no soy una buena persona, a Dios gracias, y que no rezo ni disfruto de servir a mi prójimo cuando se sirve de mí; tal vez es posible pensar en que en el Paraíso tiene una libertad parecida a la nuestra, y que ésta, virgen y todo, anda por ahí como si todo esto fuera su casa. Si duerme, bien por mí, así tendré que saltarme lo más horrible de ser malo: la piedad del otro a punto de ser agredido. Al diablo con Onetti.

Después de unos minutos, el ser divino llora sobre la cama, ultrajado por un ser terrenal y limitado.

2 comentarios:

Gami dijo...

"...Lo màs horribe de ser malo: la piedad del otro a punto de se agredido..."
Fuerte, ah!

Gami dijo...

"...Lo màs horribe de ser malo: la piedad del otro a punto de se agredido..."
Fuerte, ah!