sábado, 31 de enero de 2009

Truncando sueños

Uno nunca es buen fotógrafo, y su tesón siempre está a la mala, siempre en algún recodo, metido en el carro con el sol que te trata como a una salchicha. Hoy es una estrella, mañana será un marido y una esposa; marido es una palabra muy particular, ahora que caigo en la cuenta: no tiene una palabra equivalente que exprese lo femenino... Eso a diferencia de Kaede, vaya nombre, a pesar de ese vestido que le sienta tan bien camina como el ser más feliz de este mugroso orbe; bien ahí, con lo mal que la pasamos algunos.

No hay duda de que es una tramposa, solamente me faltan las fotos y acabo, un cheque y la privación de ese trasero que no alcanzaría a pagar ni con tres de los mismos cheques. Hombres, siempre listos a una cosa bonita y tan poco para entregar: ¿qué hace con un despensero? No debería desdeñar de su pericia, pues recuerdo aquel crucero griego y aquel mozo que se las arreglaba con un cinturón para disimular con la pierna... Tan popular ese camarero.

¿Ha pasado mucho tiempo? Mi reloj de pulso es un fracaso tan igual que yo, cuando cobre compraré uno nuevo; no me puedo dar el lujo de trabajar tiempo extra, por más satisfacciones que me alcance. Está feliz, pobre, no sabe la que la espera; su esposo va a matarla; oh, el Viejo Larry, ese tipo es una bestia, yo también lo sería si fuese el hijo negado de uno de los que manejan el gobierno; mañana veré en los periódicos el rostro desfigurado de la chica y me diré que ya no es tan lindo ese rostro, o tal vez lo diga por su vientre partido o por su piel arrugada, extraída del lago... Consolaré mi tedio con una justificación a un amor que sé que no existe, vaya tragedia si existiera...

Compran mucha ropa para una habitación, qué extraño; a pesar de eso, puedo asegurar que no planean fugarse, sería poco probable sin que hayan dicho algo. Sin embargo, ella lo sabe, puede que no sea tan tonta como me la pintan, y se va a la estación con mi cheque, mi prestigio y mis deseos: esto no lo puedo tolerar.


Se acerca a la caseta telefónica y llama al Viejo Larry, le suelta todo de improviso; promete que llegará.

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