Ánimo de musas, falto de calle,
aun con este viento que atosiga
de tanta insistencia por la lira
sobran los ánimos de elevarte
al grado de estrella o almirante,
da igual, a saber que la corrida
siempre pide bajo la pleitesía
de soltar escarcha o tripulantes.
Y si al decir amor me enredo
tornaré el precio del metal lindo
en pago justo para mi provecho.
No seré docto culpable por listo,
pero habrá pan sobre mi lecho,
y aquello es siempre preferido.
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