miércoles, 28 de enero de 2009

Boquita pintada

- Bien, así, más abajo, mírame, mírame aquí, levanta la barbilla, eso, ahora dobla un poco la pierna, ponte sexy, sí, la boca... Me encanta... ¿Un descanso?

La modelo se incorpora y no dice nada, camina con el atuendo de gasa transparente hacia la mesa y abre una botella, está fresca el agua.

- Las fotos están buenas, no hará falta seguir con lo mismo, puedes cambiarte.

La modelo se va, aún sin decir nada, a un biombo que forman cuatro rectángulos y que apenas deja sus tacones a la vista de todos, aunque en ese lugar además de ellos no hay nadie. Presiona para que las fotos pasen por la pantalla del tamaño de una caja de fósforos; es muy guapa, piensa, lástima que deba ser profesional en el trabajo. Un atuendo de seda violeta transparente cae por error al piso que no cubre el biombo y una mano hermosa lo recoge y lo deja a un lado; esa misma mano se adelanta del límite que sugiere la madera y tantea el piso deshabitado, no es buena idea ponerse de rodillas.

- Qué pasa, ¿te falta algo?

Interrumpe el proceso para entender su cigarrillo cuando hace la pregunta, la cerilla es arrojada al suelo, consumida e inerte. Ve la prenda que los dedos blancos buscan perchada en el espaldar de una silla, junto a una carda. Tenida en su mano, se acerca, cada paso decidido y cuidadoso.

- Toma.

Como un rayo le sustrae la prenda. EL silencio es tan total que el ruido de los pasos es lo mismo; y de pronto ella sale con la prenda en la mano, preciosa, ufanándose de que no le merece esa tela.

1 comentario:

Gami dijo...

Extrañarè leerte.
Suerte y recuerda "paso a paso".