miércoles, 30 de abril de 2008

Procreación artificial

Después que se prepararon le abrieron el vientre al cuerpo inerte de la madre, los médicos lo hicieron con poca preocupación, pues todo había caminado muy bien durante los controles, luego de extraer a la criatura le dieron un par de palmadas para que despeje los pulmones...Desconectaron a la madre y cuando tuvieron al bebé envuelto en una toalla celeste lo acercaron a la pantalla que al mismo tiempo se acercó, casi instintiva y maternalmente. El médico habló con una voz de duendecillo y levantó mejor al bebé.

-Cuchi, cuchi, bebito, te presento a tu madre.

Estados

Como invisible, pero con la certeza horrible de estar latiendo...
Dando así el último respiro de la tarde
de donde no sé que estoy haciendo.

Como terrible, pero seguro que la maldad ya es aceptada...
Dando besos a los que son muy grandes
de donde extraen los pobres migajas.

Como inservible, pero probablemente útil sin los dulces sueños...
Dando saltos en las peceras triviales
de donde muchos cobramos sueldos.

Como sensible, pero con la duda de tener piel de humano...
Dando caricias bajo los principios banales
de una sociedad que no usa manos.

La hora cero

El ambiente carecía de suelo, salvo esa inexplicable sensación de estar puestos en algún lado y firmes antes la ausencia de información de los sentidos. El cielo-lo que estaba arriba- cargaba nubes tormentosas que cubrían toda la extensión que daban los ojos y la cantidad de relámpagos que escupían iluminaba con decencia todo el panorama sombrío y aberrante. Ambos movían los labios con rapidez y los dedos, dibujando signos e imágenes primitivas que probablemente nadie en la actualidad entiende. El fuego creció en bolas con lenguas enormes a los costados de ella, volaron como meteoritos hasta él, quemándolo como una bruja de la edad media. Pero el fuego no dañaba, era tan fatuo dando su luz rojiza que fue concentrada en una mano, una lengua pequeña, azul, peligrosa. La velocidad de esta era semejante a la del sonido, a ella una gran masa de agua que bajó del cielo y se aglomeró alrededor de ella la salvó de la calcinación. La inteligencia sería la llave para desequilibrar a la fuerzas. Un movimiento más y miles de plantas y árboles frondosos crecieron en toda dirección. Por el momento era tiempo de atacar por la espalda.

martes, 29 de abril de 2008

Un diamante cayó del cielo

Un soldador está reparando el portón negro y de metal que da la entrada a una serie de camiones que llegan desde el interior del país con propósitos de almacenaje. En el momento que está a mitad de su trabajo cae lo que él cree que es una botella en su cabeza y ante el dolor queda atontado al costado de la pared azul de la que se sostiene por no estar bien tarrajeada.Antes de buscar el objeto mira a su alrededor para constatar que no hay un infeliz riéndose por lo que le pasa, al darse cuenta que no busca el objeto: no ve trozos de vidrio, no ve nada, salvo un trozo de diamante finamente cortado, como de esos que ha visto en algunos catálogos o avisos televisivos. Su cara se llena de desconfiada alegría al sospechar que en verdad ese pedazo de vidrio puede ser un diamante. Se lo guarda y termina su labor, mientras lo hace va pensando y analizando cada posibilidad sobre la piedra; si fuera real la cambiaría por efectivo, se compraría lo que hace mucho quería y pagaría las cuentas que le aquejan, pondría su negocio y trabajaría para volverse un adinerado empresario, tener un cuarto estucado con jacuzzi y alguna mujerzuela adentro... Sería la ayuda de dios de la que tantos han hablado y esperado sin mover un dedo para alcanzarlo (a dios); sin embargo era más amplia la posibilidad de la falsedad de la piedra, por razones obvias y de contexto: en un país como éste esas cosas valen más que muchos hombres, resultaba bastante extraño y a veces idiota que lo arrojaran, peor, cayera sobre su cabeza. A lo mejor había sido un triste soldador idiota que no confió en su suerte y la arrojó sin apreciarlo. Estaba entre posibilidades, exasperando su necesidad de seguridad; a la media hora dejó el trabajo y caminó unas cuadras, pegado a la pared y a la incertidumbre, hasta un negocio de joyas y empeños que había visto camino al trabajo. Un señor un poco más alto que él, bastante parecido, le saludó.

-Hola.
-Buenas tardes, vengo a hacerle una consulta.
-Usted dirá, los precios que ve aquí son acomodables, no tenga cuidado en eso.
-No es por eso, discúlpeme, pero no he venido a comprar nada.
-Entonces dígame para qué me quiere.
-Verá, un familiar vino esta mañana a mostrarme un diamante, o por lo menos él dice que lo es, no sé, me lo quiere vender, pero tengo dudas sobre su autenticidad, más aún después que no me lo quiso dar para revisarlo, se lo quité y le dije que si no era verdad le partiría la cara hasta su madre, o sea a mi hermana...Usted sabe como es esto...Mire, aquí lo tengo.

El sujeto tomó con sus dedos principales el diamante y lo examinó, de rato en rato dándole efusivas miradas al viejo.

-No hay mucho que decir, lo han querido estafar, si fuera verdad lo de su sobrino este diamante terminaría siendo par de una colección de joyas europeas, presumidas como olvidadas, no hay la más remota posibilidad de que haya podido llegar hasta acá.

El soldador se sintió de algún modo desilusionado, pero feliz con la certeza.

-Muchas gracias, me ha salvado.
-De nada, es más, lo único que le pido es que se encargue de su sobrino; esa clase de cosas dificulta mucho el negocio, usted entenderá.
-Por supuesto. Tenga cuidado, él ya no molestará.

Se hicieron una reverencia de antaño y el soldador volvió a su trabajo caminando sin pesares. El vendedor lo veía mientras murmuraba:

-Lo sabía, no hay tal sobrino, ¡vaya suerte la mía!

Y después de ver por un momento más la piedra y asegurarse que valía una fortuna la guardó dentro de un cofre musgoso que nadie, ni los ladrones, buscaba.

Impresiones y necesidad cortante

El borde carcomido de la acera
llama dos veces ante la caída
de quien pisa y jamás se afrenta.

No hay pájaro pegado todavía
en la portada del libro cotidiano
que vemos y amamos cada día;

ni tampoco el centurión dorado
cuyo paso da sensación postrera
en los minutos que van quedando.

Quedan las herraduras nuevas
-nueva sensación, nuevo brillo-
dando saltos en las distintas tierras.

Todo aparta para que el membrillo
satisfaga el sexo de la lengua,
dando en cada nervio mordiscos.

El discursos del igualado

Antes de continuar quiera que tengas muy en claro que no me tragué ese cuento del Apocalipsis terrenal, es más, pareció cómica la idea que alguien como tú- supongo que puedo tutearte-haya insinuado matar personas con la misma rabia y menosprecio con que yo lo hago. Aquí no estamos peleando una rana y una serpiente, ambos somos serpientes, conocemos mucho de ambos, por ejemplo el que te hayas quedado un año en la biblioteca más hermosa y sagrada llenándote de conocimientos, eso es meritorio, pero no dice nada, no me sorprende, a diferencia tuya yo soy un autodidacta, saco la información de la realidad misma, la escarbo hasta hallar el baúl con el tesoro, era me llena de orgullo y de mérito, no tengo que repetirlo. Y si digo todo esto es porque me ataca indirectamente el que estemos aquí, en una dimensión de nada concreto y te sientas tan groseramente triunfadora. No hay nada que agregar, te mueres de miedo y al mismo tiempo, casi al instante, estás bullendo hormonas ante la excitación y la posibilidad de un último duelo. Somos dos generaciones distintas, a pesar que venimos del mismo tiempo; espero que mueras sin enfrentarme debidamente...

lunes, 28 de abril de 2008

El policía de transito

Llevaba una hora sin poder pasar por aquel carril y poder ingresar a su espacio para el merecido descanso que se había estado prometiendo durante toda la mañana. Y ese imbécil que no se animaba a avanzar. Se sabía que todos en ese lugar estaban de malas, aunque no se conocía si era por el policía o la vida misma. Sin pensarlo bajó del carro para mentarle la madre a aquel bastardo corrupto, al mismo tiempo varios choferes bajaron a seguirle. Sin llegar empezaron a insultarlo, pero al ver que no reaccionaba se preocuparon. Al llegar a su asiento todo apestaba a tripas de pescado; los que se taparon la nariz y la boca vieron con claridad al muerto sin ningún rastro de piel muerta y con el estómago lleno de gusanos.

Besos

Hay en un beso dos fragancias,
dos cosas opuestas y distantes,
una sopa con la tendida cuchara
sirviéndose de a pocos cristales.

Hay un asesinato en cada marcha,
dos cosas puestas y semejantes,
un pan que se corta con las palmas
y da de comer a los hombres iguales.

Hay una hora dispuesta, humana,
cada beso es dos besos singulares,
un hombre que se corta palmas
y una mujer que sirve los diamantes.

La ciudad timada

La gente salió volando de sus oficinas y casas, espantados al ver rayos que colisionaban con las casas y oficinas donde la cotidianidad pasaba. Algún nefasto movimiento de la naturaleza y el destino habían hecho caer ese fenómeno tan inusual en la ciudad. Enormes niveles de energía iban del cielo a la tierra o a la cabeza de una persona que culminaba su vida como un pedazo repugnante y putrefacto de carbón: Niños, mujeres, hombres ineptos que se lanzaban contra los misiles de dios. En medio de toda esa destrucción un ser malvado asomaba por la ventana sin temor, riéndose con un estruendo que se mezclaba con los truenos la poca compasión de su adversaria. En lo alto de un edificio la mujer con los brazos levantados y orquestando la eléctrica matanza, aguantando el grito de piedad y dolor que alcanzaba a escuchar de todos lados, imitando el sufrimiento del ser que tenía la mala suerte de escucharnos a todos. Muchas voces empezaron a lanzar insultos y a motivar ataques contra la chica de la torre, lo que significaba que ya había empezado el contraataque. Montones de sujetos se acercaban a la torre disparando rifles y lanzando granadas hacia ésta, tratando de que caiga; los rayos y otros objetos mantenieron a raya a la muchedumbre, hasta que cayó el edificio seguido de un trueno y por fin salió el que tenía que pagar por todo para regresarlo a su lugar. Luego de verse cara a cara desaparecieron, dejando sola a la ciudad que alzaba los ojos y se veía intacta, timada por un hermoso y terrible espejismo.

domingo, 27 de abril de 2008

La chica de la playa

Llegó muy temprano al punto donde había planeado desde hace varios días para descansar en el baño de sol sin que sea absolutamente molestada. Llevó y desplegó su toalla, se hecho su bronceador y después de despojarse de su diminuto atuendo y dejar caer con naturalidad todo lo que le pesaba se recostó boca arriba con los lentes de sol bien puesto y se quedó dormida. Durante eso soñó un sueño extremadamente suprarrealista en donde se mesclaban aspectos sexuales, laborales, familiares e infantiles de su vida, algo que a pesar de todo no espantó con desagrado y que por el contrario disfrutó de experimentar mientras se hacía cada vez más sexual e intenso el acto, hasta despertar y darse cuenta que estaba teniendo un orgasmo mientras un desconocido empujaba hacia adelante encima de ella y otras personas-algunas mujeres- la rodeaban para verla balbucear.

Intereses monetarios

Con el aura gris de las estatuas
apañando la triste canción:
todos bailan felices alrededor
mientras la luna se expanda.

Callan las copas de champaña
al llegar a los dedos sin temor
e irse sin demora al corazón
y a la risa que se estira vana.

Y los músicos tocan sin maña,
las muchachas hablan con color,
los hombres cierran la diversión
mientras llenan sus hosca arcas.

La furia de la justicia

Abandonado el cuerpo retomó su búsqueda de pequeños demonios y espíritus callados que lo observaran todo. Sacó de ellos lo que podía agotar con facilidad y usó todo eso convenientemente. El orden que requería no era un orden falso o por lo menos controversial que casi todo mundo trata, el orden que se basa en la ubicación de los objetos, ese que ciertos aprovechados argumentan para hacer a los ricos más ricos y a los pobres lo mismo. Un orden que no dependía de los objetos, de algo más que para muchos resulta inefable, pero que la mente, a duras penas, alcanza a comprender y definir. Se daba cuenta que todo era parte del trato, de la declaratoria de guerra y de la solución, recordaba la amplia gama de posibilidades que ambos tenían según sus poderes y no dudó en aceptar la condición que se había estancado de nuevo. Esto lo recalcó a cada informador de la ciudad. Si el enemigo era la ciudad entera no hallaría un modo más efectivo de contrarrestarlo que atacando lo que podía ser primero un recurso que favoreciese a su contrario, así hasta llegar a él y exterminarlo. Llegó hasta la punta del edificio más alto y haciendo tronar sus dedos hizo que en el cielo las nubes se rompiesen y se llenasen de liquido negro, eléctrico, que cayó con tanta fuerza en diversos lugares que la ciudad se fue haciendo pedazos.

sábado, 26 de abril de 2008

Avión

Alzaba vuelo por el cielo gris y raso en su máquina que tenía 20 años de historia, aunque un ruido que él no valoró lo trajo a la consciencia. Cuando caía y quiso cambiar de dirección ese ruido volvió a su mente, a los brazos que jalaban hacia el cuerpo la palanca que lo permitía, y no pasó nada de lo que quiso, y al final se estrelló contra todos los que en ese almuerzo comían.

Idólatra

Besar la tierra es comer cicuta,
besar la arena es saborear la muerte.
Si en cada beso me ejecutas,
¿Cómo puedo esperar a verte?

El mensaje con sangre

Parecía sólo en medio de aquella plaza concurrida, pero no sabía nadie- ni las cámaras de vigilancia- que una persona en su detrás le daba detalles de lo que tenía que hacer, mientras sólo asentía mecánicamente...Cuando estuvo listo su consejero dio unos pasos y tomó una bolsa de palomitas para llevarlas hasta una banca de madera y fierros con diseño antiguo. Se quedó quieto y respirando con dificultad, al parecer ponía toda su fuerza mental para evitar lo que estaba a punto de hacer, una mujer que caminaba notó su estado sudoroso y excitado, le preguntó si estaba bien y fue en ese momento que su titiritero elevó su brazo con el arma empuñada y descargó un tiro en la frente de esa persona. El ruido fue notorio y la gente corrió asustada, mientras él daba disparos sin moverse de su sitio. Los guardias salieron de varios lados, fue ahí cuando corrió mientras sacaba armas por debajo de su chaqueta y disparaba a quemarropa a los efectivos del orden, hasta que se le acabó todo el arsenal y los guardias pudieron apresarlo, no luego de darle una tunda. Aquellos casi lo matan al ver que se reía estridentemente mientras, tirado en el suelo, se manchaba sus manos con la sangre de los demás, no obstante una persona llegaba hasta el lugar con prisa e interés: había sentido todo ese nivel de sangre y usó la connotación para enterarse que todo eso iba dirigido a ella. Hizo para el movimiento de toda esa zona, de las personas y las cosas, sólo quedaron los dos libres de ese encantamiento.

-¿Cuál es el mensaje?

Aquel tipo no dejaba de reírse.

-¿Qué mensaje?Ja,ja,ja,ja,ja...

Ella lo miró con un poco de pena, pero eso no le impidió ser dura con alguien que ya no valía la pena.

-El mensaje que el hijo de puta te mandó a decir, el que te costó que mataras a todos estos...
-Esto es la guerra...

Cuando dijo eso el manipulador cortó la circulación de su cuello, matándolo a los pocos segundos de haberlo hecho.

Oficina

No hay nadie que no lo quisiera, era agradable, bien parecido y bastante divertido y correcto para ganarse la simpatía del que sea; sin embargo en aquella ocasión tenía el rostro cubierto por un semblante pálido, de esos que tienen aires de verde y nos recuerdan a las verduras, los ojos que siempre llevaban mucha energía se habían caído hasta la altura de las mejillas y una sustancia mocosa y verde limón y al parecer radiactiva... Al verlo los chicos de la oficina se asustaron, todos recordaban con claridad haber pasado por lo mismo, pero esa era muy mala época para contraer eso, muy mala, incluso como para osar ir al trabajo y perjudicar a sus compañeros. Los primeros que reaccionaron cerraron la puerta lo dejaron golpeando y gritando para que lo dejaran entrar. Pensaron que era demasiado bueno como para no preocuparse por eso, así que le echaron el crédito de tan riesgosa hazaña al jefe de la oficina, un orate que hacía más de lo que pensaba, el perfecto trabajador para muchos empresarios, seguramente el bueno había llamado al malo y este último lo había mandado al último infierno cuando le pidió que le dé el día libre, claro, seguro no le pudo explicar que tenía eso y que era riesgoso para todos que él trabajara, aunque sonase un poco incómodo, ahora todos estaban atrincherados en la oficina y el jefe estaba en un rincón, probablemente escondido como una araña piernona y minúscula. Pero la estupidez y la tiranía ganaría en ese momento, en el momento en que el jefe iba atravesando escritorios y oficinistas y abría la puerta al enfermo, exigiéndole con un grito que se deje de payasadas y que se pusiera al corriente en el trabajo. Eso hizo y él entro, desde ese momento ya no lo consideran tan bueno y todos están enfermos.

viernes, 25 de abril de 2008

Conquista

El soneto se derrite en tu corazón,
sí, así se pierde con fulgor el artilugio,
refresco que aplaca el más recio luto
llenando la arena de vida y razón.

Apelo al canto díscolo y de esplendor
cuyo secreto anida en la luz, y oscuro
plumaje muestra hasta el confín duro
de la estrella y su lado en opresión.

Enmudezco con la respuesta visual
callando hasta el músculo más inmóvil:
hay que estar atentos al lenguaje sexual.

Luego de revolverse el ánimo carnal
ambos dejan el lecho de piedra caliente
y se separan unidos por el lazo marital.

Herramienta

Para aquel hombre todo era tan del pasado que ni gritar despertaba sus neuronas de sus tranquilas alucinaciones. Fue hasta la ventana de aquel chico- qué raro, aquí vive la divorciada del circo, la que dejó su esposo por una contorsionista- que le había lanzado un dolar arrugado luego de recoger y palpar su paga. Le enseñó los periódicos que tenía a la mano y el chico misterioso se animó por el primero. Dame ese, dijo; ¿Se lo lanzo, señor?, preguntó el muchacho; como gustes, respondió el otro, pero ten cuidado de que termine descompaginado; de acuerdo, acotó. Enrolló el diario y lo lanzó certero hasta la ventana. Quédate con el vuelto, pero antes quiero preguntarte algo, acércate más, pidió; ¿Qué desea saber?, cuestionó el vendedor; ¿me ayudarías a dar un mensaje?, dijo; por supuesto. Bien, eso era todo lo que quería saber. Sus ojos tuvieron por un momento un brillo macabro, un brillo que le quitó vida a los ojos del otro.

jueves, 24 de abril de 2008

Refrigeradora

No entendía porqué, pero las personas se aglomeraron entorno a ella para verla. A todos les parecía algo increíble, sobrenatural; algunos llamaban a las televisoras que les colgaban de inmediato. Ella no le tomó importancia y siguió sacando cubitos de hielo de su boca.

Llamado individual y colectivo

Hermanos, hay mucho por hacer,
hay que practicar el ostracismo,
nivelar a la dorada espiga.

Colegas, el tiempo no hay que perder,
hay que sembrar entre el cinismo
gotas de moral de esquina.

Mujeres, hay mucho por querer,
hay un hogar triste en el exilio
donde la encarcela la vecina.

Hijos, el futuro los va a demoler,
la miseria de los pobres y los ricos,
el legado presente que mancilla.

Hilvanar cuerdas

Asomaba por la ventana con la cabeza sostenida en el codo haciendo burbujas con la boca, mirando como un ave ve a las hormigas trabajar sin interés, sólo compromiso, en su mundo. De pronto le pareció todo extraño, él sin apartar la vista de los demás, de los malos actores que lo divertían con sus sangrientos espectáculos, pensó que debía ser culpa de su reciente némesis. La idea le resultaba molesta y hasta insultante, lo cual motivó a que planeara- o por lo menos comprendiera la importancia de acabar con ella- una acción contra ella. El primer encuentro había terminado victorioso, pero las horas le hacían dudar de la superioridad de sus fuerzas, por lo que sería más precavido para atacar. Un vendedor de periódicos pasaba gritando a buena voz noticias de interés, voz que a él le pareció útil y que aplicó para sus funestos fines.

miércoles, 23 de abril de 2008

Invención cibernética

Aquella vez su mamá se sintió tranquila al fin al ver a la chica americana de la que tanto le había hablado su hijo. Conversó un poco con ella y se rieron juntas, luego se excusó para que los jóvenes siguiera hablando. Cuando salió de la habitación su hijo empezó a sentirse mal y se arrepintió de haberla creado.

Soneto al jardín

La enredadera alinea en su espalda
sombreros lila de las pequeñas brujas,
y con las bocas observa a las mudas
voces del amor que el candor espanta.

El polvo se aleja de la sal de Atlanta
hundida en el tejido de la sangre y bruma
de los cuerpos limpios que en las lluvias
comen cristales cuyo poder les adelgaza.

Ante tanto goce aquí se le desencadena
la bruta constelación de besos saturados,
por no decir de los dientes saturnados.

Y todo el frío de la tarde que se quema
recae en el vientre del temblor templado
para terminar de una vez triste, criando.

Retorno al trabajo

La mañana siguiente culminó con un sueño, uno de esos sueños que suman otros sueños y terminan relacionando a las personas. Ambos, buena y malo, lo habían soñado, dejando en la culminación del sueño todo el sinsabor de un trozo de cartón que flota cerca de un puerto. Fue y comió unos bombones que habían en una despensa, el otro se contentó con un poco de leche y polvo de cereal. Se vistió con algo cómodo y se puso a ver televisión sobre la cama, ahí pasaban la noticia de un conductor de televisión que murió de un infarto en el aire, su imagen ha sido vista 145923 en cierta páginas..."De seguro fue él", pensó; "no, tampoco es un dios", volvió a pensar.Él pensaba en el sueño mientras dejaba correr un chorrito de leche de vuelta al plato. "La verdad...", ambos pensaban. Sintieron que era demasiado relajo y decidieron volver al trabajo, ella a la caza y él al asesinato...Por la casa pasaba una mujer con un juego de cuchillos en la mano...

martes, 22 de abril de 2008

Memoria

-Yo era un hombre honrado, que pagaba sus cosas y cuidaba a su familia. Sólo recuerdo eso, oficial.

Duda

Yo no sé si la enfermedad
es un leve murmullo divino
que nos dice lento la verdad
de lo que ignoramos escrito
en las páginas de la realidad
que aún no hemos conocido.

Dejarlo para mañana

La plaza gris con iluminación que la convertía en dispersos trozos celestes la retenía junto con sus cansancio, sus pocas ganas de irse otra vez a buscar, anhelando y al mismo tiempo despreciando un feliz descanso. Terminaría su café y buscaría una suite, se daría un baño y comería dulces antes de irse a dormir; probablemente su asesino entraría a la casa de alguien, mataría a quienes viven en ella y se pondría a dormir en la cama de la habitación principal, según dicen los asesinos no tienen los más mínimos modales. Ella se deshizo del café y caminó hasta un estanque, ahí se arrojó y apareció en una tina lujosa de un hotel. Las muertes no importaban, a fin de cuentas ella tenía que capturar al asesino, no salvar a las víctimas.

lunes, 21 de abril de 2008

Resfriado

Mientras esperaba que el bus avance tiró- otra vez- un trozo de papel moqueado por la ventana. Cuando el carro estuvo dispuesto a avanzar un policía lo detuvo e hizo bajar a todos, cuando bajaron encontraron una montaña de papel moqueado que detenía todo el carril del costado.

Verdades laborales

Un estornudo, y la fiebre,
y la rutina, y el cansancio,
y no poder sanar hasta diciembre.

El descanso

Pasaban una serie conocida por la televisión. Él observaba y recordaba su infancia, la vez que le contaron que su madre se suicidó apenas nació, junto con los médicos, cuando lo llevaron a un orfanato y nadie quería conocerlo porque el guardia que lo recibió se pegó un tiro en la cabeza, las interminables horas con su mejor y único amigo, el televisor, las pláticas sin sentido y la imperfección del aparato, al final era eso, una infancia infeliz. Vio a un conductor que interrumpía su serie y haciendo uso de su fuerza hizo que muera frente a cámaras de un ataque al corazón, aunque nadie podría probarlo.

domingo, 20 de abril de 2008

Cotidianidad selvática

Las doce de la noche, un canto como de guacamayo, una soledad triste y tolerable, también una mujer desamparada entre la lluvia. La luna asomando a ratos, el sol aguardando a las distancia, los amantes dormidos en sus camas...Y hoy ha faltado algo. Así de sencillo.

Fiebre en un barco

Fiebre en una noche de estrellas,
en una millonésima de mirada,
un halcón pulverizado de plata
y su vuelo ido con ojos y galeras.

Un manto antiquísimo, paracas,
lleno de ataudes de la tristeza,
de piedras blancas bajo negras,
de enfermedad, de peste, algas.

Tomado el ejemplo del mástil,
parado en la seguridad griega
y en las constituciones frágiles.

Las olas se mueven y tersas
sacan a los pescados del cáliz
con las manos desnudas, bellas.

La búsqueda de la manzana

Comer la manzana antes que se pudra o suponer que nunca quisiste la manzana y dejaste que las bacterias la abrieran desde un costado con un tajo invisible, esa fuerza llena de gusanos que la elimina en metafísicos mordiscos. Así podemos decir que Adán y Eva eran gusanos que vivían felices en un castillo llamado paraíso que los expulsó por haberse propasado con la comida ajena; eso explicaría por qué la inteligencia parece tan distinta del ser humano. Pero no somos humanos, somos insectos que tienen un mal concepto entre nosotros y que llevan una manzana prendida en la boca, unas serpientes que se parecen a nosotros por querer que los otros fallen y no permitir que vivan en una inmóvil gracia. Si la manzana era toda la inteligencia de dios y nos la comimos sin merecerla entonces se deduce de que dios tampoco era lo que era, sino apenas un ser superior que egoísta no dejaba a los otros sus manzanas, tal vez argumentando que si lo hacía le harían mal, nada equivocado. Nuestro fin, entonces, es la manzana, la cosa roja que es pasión y fibra cerebral y que sirve de excusa para mover todo este grupo, esta sensación de unidad en el que cada trozo avanza o quiere avanzar por su cuenta. Así lo entendía aquel maldito la necesidad de avanzar, de llegar a ese estado total, y aunque estuviese en el principio, aunque se dijese que el respeto a la vida, a los demás era lo más básico se asombraba al ver que medio mundo se equivocaba, que para hacer dios no se necesitaba evitar hacer daño.

No era el caso de la otra, la otra no quería ser total, no quería llegar a tanto, ella se quedó en lo alto y se sintió feliz por estar ahí sin mayores sorpresas, era feliz en su estado puro y así se disfrutaba ella, en medio de su control ordenado y su sentido de justicia medianamente inculcado. Aquella búsqueda era como el encargo a un trabajador municipal, no era más que el cumplimiento de su rol en la sociedad. "Lamentablemente ser dios es estar sólo entre la nada", pensaba algunas veces...

Luego que la dejó fue a refugiarse en una casa cercana, ahí la mujer que lo trató vivía sola, al parecer abandonada por su esposo que no le dio hijos. Era joven y lastimosamente olvidada por ella, a él le dio lástima verla y luego de usarla hizo que saltara por la ventana. Aquella era una buena casa, cómoda, ideal para una familia. Él nunca había tenido una familia.

Ella tampoco había tenido una familia, pero en sus años de infancia encontraba a su madre y a su padre, tan borrosos ambos que se sorprendía de tenerlos. A su abuelo le conoció mientras bebían y conversaban...

El estaba solo y nada importaba.

Ella no estaba segura de su soledad, pero todo el importaba mucho, so suficiente como para seguir intentando...

sábado, 19 de abril de 2008

El pensamiento equivocado

Nosotros no hacemos las mismas cosas, no besamos igual a la misma chica y la misma chica no besa igual a los otros. Tampoco tenemos sexo de la misma forma con la misma chica, hay grandes diferencias en tratar a una chica vacía de intelecto en la cama que a otra capaz de ganarse el Nobel. A la primera la refriegas contra tu sexo, hundes este hasta corazón desde la cintura, y no importa que sangre, total, es tan hueca que no debe sentir nada, pensarán muchos seguramente...A la otra no le puedes hacer mucho, sabe de respeto y derechos, te mandará a la cárcel por querer hacerle sexo anal y de seguro te exigirá matrimonio (la inteligencia no es perfecta), luego te botará o hará que la botes y se quedará con tu dinero. Al final el débil eres tú, porque terminas perdiendo, claro, no la vida, pero pensémoslo así: ¿Acaso no es mejor morir que vivir sufriendo?

Dos pechos vacíos

Muchacha ciega y sin convicciones,
sin cabeza y sin cuerpo que ofrecer;
interesante cual patada en los riñones,
dura como el colmillo de roer.

No eres como el caballos de fuego,
como las mujeres que saben ofender,
eres plana como el mundo viejo,
también el sexo que se debe perder.

Las miradas

Besar la tierra es comer cicuta. Es sentarse a pensar sobre el estado y condenarse al destierro del miedo. Ambos sabían que de algún modo se estaban buscando, pero el encuentro iba a ser casual, sin proponérselo. Un amigo llega hasta el paradero de buses, ve a un conocido y lo saluda, lo llama con la mano, a lo Vallejo. La cosa es parecida, se ven al otro extremo de la calle, ambos se invitan a pasar, un carro pasa segundos después avisando que el sitio es peligroso para pasar con una guitarra demoniaca de los Sex Pistols. El carro de repente para unos metros más allá. El asesino sonríe y con un movimiento manda al carro con todo y chofer a más de cien kilómetros por hora; el choque es inminente, pero el mustang es un enorme montón de algodón blando que apenas y se siente. El chofer ha volado unos metros, al parecer se ha dado contra una pared, ya no tiene cabeza ni pensamientos. Entonces se recurre al beso, al envenenamiento que trae el contacto entre lo puro y lo infectado, y es un veneno que avanza a través de los caminos de la duda y se mete a interferir en el cerebro, pero con fuerza se repele, se expande, vuelve a lo que le introdujo y le revienta el cuerpo. La primera confrontación fue victoria, pero una sonrisa malvada disminuye a nada la superioridad, el goce del triunfo. Un cuchillo le corta parte de la espalda, la debilita al instante; una madre con la misma expresión irónica del asesino la ha atacado, ni siquiera sabía que estaba ahí. Un rápido movimiento la ha pegado contra la pared, otro ha cerrado la herida pero no el dolor. Toda la duda ha mutado al instante en una molestia continua y peligrosa. Del suelo sale una gran cantidad de enredaderas que se endurecen como la madera del cedro, lo rodean y al apretarlo él estalla delicadamente. Es apenas un humo de cigarro yéndose a la atmósfera. Se da cuenta que todo ha sido fingido, que él no estaba ahí, o si lo estuvo ya no lo está; se da cuenta que ha controlado su mente, no sabe desde que rato.

viernes, 18 de abril de 2008

Placer impropio

Cuánto perdía aquella chica. Cuánto calor se soltaba de su falda. Cuánto dolió la cachetada que le propinó. Cuánto disfrutó de peñizcarle la nalga...

Las comparaciones y las preguntas

Como la música y su joroba,
como el día más terrible de la vida,
como una blanca paloma,
como el alpiste que la mano le tira.

Qué terrible sueño entregado,
qué oscuro rincón en el condado,
qué plácida voz la de los hados,
qué triste destino el del humano.

¿Cuál amor de miraba corva?
¿Cuál infinito que llega hasta arriba?
¿Cuál beso ido en góndolas?
¿Cuál misterio torvo del escriba?

Destrucción interna

Era lo más difícil de todo esto poder pensar y ser tan ilusos como para creerse que bastaba todo ese ejercicio del cerebro para cambiar el mundo. Pero nada. Las personas seguían luchando por lo bueno desde la teoría y no avanzaba nadie ni un centímetro. Al enterarse se creaba el conflicto de saber si estabas o no en lo correcto, aunque primero deberíamos definir esas cosas. La bruja guapa buscándolo como un ladrón, todos los implicados de algún modo informando, cambiando el panorama del movimiento estelar para beneficios malignos; todo eso recordaba a una maratón larga y aburrida de la tv.

Bastaba haber subido hasta la habitación para encontrarse e imaginarse todo lo sádico que pudo haber sido con el propósito de entender hasta un punto tolerable que nada de eso sería fácil. Nada lo era y era aburrido estar frente a otro reto, como si no dejáramos suficientes en los portales de nuestras casa. Sin embargo nada le impresionó más que el padre con la cabeza llena de lágrimas y guardando consciencia enloquecida de que estaba matando de las formas más repugnantes a su familia, todo en beneficio del confort de alguien, el demonio debió haber dicho.

Para eso ya dos automovilistas se estrellaban entre ellos, un guardia disparaba a un estudiante, una madre encerraba en el ropero a su hijo, en fin, rompiendo con todo el orden y la dificultad de hacer las cosas, reduciendo procesos cuyos problemas recaían en la acción que se podía apurar. A ella le dio cierto asco axial y cierta dicotomía proveniente de los traumas sociales que buscan una imposible y compacta igualdad y de las transgresiones que se pueden generar por un uso consciente y responsable de un cuchillo. Vaya a adivinar como piensan los locos, mejor como piensan los vivos.

Una pared tras otra y nada iba a cambiar. Él moviéndose como si fuera una pequeña estrella del tamaño de un trompo que da vueltas con la potencia de millones de metros cúbicos de gas. Probablemente estaría en cualquier otra parte del mundo, en Montreal, en Irlanda, en Puno. Pisarle los zapatos para que no pueda caminar, agotar el talento mal usado según la vista de todos, matar a la genialidad del ser malvado. Eso le parecía desastroso para las aristocracias, tan venidas a menos siempre que se los puede comparar con el mercurio embutido en los termómetros anales de algún hospital. Y sobre todo el dilema que sentía ella al replantearse todo, feliz, al final de cuentas, por poder decir algo más, sentirse muy bien estando mal o bien, errada o equivocada, casi lo mismo. Había gloria en no encontrar la respuesta, en simplemente actuar, cazar al individuo con el poder ante el fracaso de la razón y toda su ciencia. Y sin embargo sentirse mal por estar un trozo de ella clamando un error, una inminente caída de Babel que la iba a destrozar interiormente y exteriormente. Cosas de la vida, supone una marcha, una interacción entre el pensar y no pensar que realmente asusta.

Tratamos de hallar un mensaje de dios, de la naturaleza, de los que están más allá de nosotros, descifrar las vísceras grandes de un hombre o una animal, saber el sabor que te gusta con sólo palpar tus huesos; un mensaje subjetivo tal vez, planificado con todas las teorías de la comunicación que nos encuentran igual que perros muertos desperdigados por toda la ciudad de mierda, de corrupta pulpa y de error, de personas que viven para trabajar e ignoran que eso no se parece a la vida; también genios que nos vayan traspasando de la carne a la hojalata, total, los robots ya tienen vida. Los muertos ya no, la niña violada y desangrada reposando sobre las patatas no tiene nada de vida, no obstante el mensaje se expresa, cosa de deducción y de poder ir de los actos al corazón de la comedia, y de ahí a los sentimientos, pasas a las carencias y si sigues vivo te das un abrazo, no esperes a alguien más, de seguro Godot no llegará.

Hablamos de retos y vamos más allá, o tal vez más acá, hace falta un gran cartel con la palabra medio en algún lado, preferible en donde no vemos y soñamos. Por ejemplo no encaja la violación, ni la teoría de Aristóteles sobre la inoperancia de las mujeres en nuestras ilustres acciones laborales. El sadismo encaja, en el contexto y en la conducta humana. Tal vez el placer de hacer daño, de ver a los demás con la cara hecha un asco respirando con dureza y saliéndose del cuerpo lentamente, o quizá con prisa, eso da igual. Todo eso huele a femenino, a advertencia de roles y machismos que se distribuyen como caramelos entre los que mandan. Clara voz que dice no te atrevas a seguirme o morirás.

Hay que ser idiota, sí, la idiotez es fantástica(asco), les enseña a los sabelotodo que se equivocan con facilidad, que el hombre no cambia con una aguja hundida en el pecho y que actúa más por sentimientos que por racionalidad. Ser destructivo para construir las cosas el mundo, un mundo dispar a éste, al que hubo mucho antes de nacer y que molestamente parece lo mismo. Fracaso. Hay que tolerarlo, sí, la carrera no acaba, te caes y otros te pasan encima, no llegas al final, pero que importa, nadie sabe el premio y seguramente los competidores que corrieron contigo no llegarán, caerán también, la meta es una suerte de esnobismo en el que los sueños importan las esperanzas de los que quieren alcanzar la realidad, pero que ni la realidad ni los sueños permiten…

Sigue la búsqueda. Tal vez no vaya a acabar, como el aprendizaje, zas, un golpe en la cabeza y retomamos el conductismo, la aguja solucionadora y dadora de esperanza. Tal vez alcance al asesino en la próxima esquina, aunque como está ahora de seguro él la matará.

jueves, 17 de abril de 2008

Breves momentos malos

Las tres estaban mal en aquel momento. Pudo haber sido el espectáculo más triste verlas a las tres llorar...Pero aquel hombre era bueno, y finalmente las salvó de un mal rato, aunque ya no importa ya...

Chispazo

Hoy vi dos perros muertos,
dos ojos en diferentes lugares y circunstancias:
vi como la muerte me miraba,
también el futuro nuestro.

La familia

La familia estaba comiendo, era la cena y todos parecían rezar como lo hacen los granjeros, con una devoción silenciosa o enorme. Todos tenía miedo, a pesar de todo; a pesar que no lo veía podían percibir su esencia, su sed de sangre de la que tanto se ha hablado. Él estaba a unos metros de la mesa, mirándolos con sorna. Eran un grupo tan socialmente correcto que sus errores resaltaban con facilidad, lo cual los hacía aburridos, salvo por el intento de ocultarlos en la fe. Pero no proponían un buen espectáculo, por lo que se levantó y se acercó hasta el papá, le tocó el hombro y le dijo unas palabras al oído. Retrocedió unos metros y disfrutó de la actuación: El padre se levantaba de la mesa e iba hasta donde estaba su hijo, le daba un manotazo y lo dejaba en el suelo, mientras la esposa reaccionaba e iba hacia él, más fuerte que ella, un puñetazo en la cara la dejaba con la nariz sangrando al ras del suelo. A su hija la tenía firmemente agarrada de los cabellos, agitándose para correr y gritar. La tumbó sobre la mesa y rompiéndole la ropa la empezó a violar, mientras su hijo lloraba y su esposa, entre el miedo y la contusión, trataba de levantarse. Un hilo de sangre bajaba desde su cintura hasta sus piernas, la niña no daba señales de consciencia, él, al ver que no respondía, le rompió el cuello. La madre gritaba y lloraba a más no poder; fue peor cuando le arrojó el cadáver de su hija. Aquello le levantó toda la maldad del alma y con un cuchillo que había caído le atacó, sin embargo sus sentimientos explotando hicieron de ese ataque un simple impulso, por lo que el movimiento que hizo su marido la dejó con un tajo en el cuello. Su hijo lo observaba atónito, agazapado en un rincón del comedor, tratando de atravesar el ángulo que forman las paredes. Caminó hasta él y después de verlo con asco empezó a darle patadas, una tras una, hasta que murió.

Todo esto divertía mucho al individuo que los observaba desde un extremo, había en la violencia de los demás una reivindicación hacia su goce. Aquel era un cuadro espeluznante que agitaba la respiración del asesino a una loca desesperación. Esto lo notó y le pareció molesto, por lo que detuvo una arteria de su corazón hasta verlo muerto.

miércoles, 16 de abril de 2008

Guardia

Un guardia cuando los apuntó con la luz se quedó con la boca entrecortada: Unos 15 hombres corrían en ropa interior a mitad de la madrugada con objetos de la tienda que cuidaba que, como él sabía, eran de valiosísimo valor. Al final fue invitado al retiro...

El crecimiento

Pones las manos como ave,
y no puedes volar,
no puedes correr,
correr.

Pones la cara en el suave
vientre, y no dar,
no puedes entrar,
beber.

Pones los pies como talle,
y no puedes crecer,
no puedes libar,
libar.

El oscurismo

Luego de dejarlo se fue caminando por las calles de tan populosa ciudad por el infierno y el cielo, cambiando de rato en rato las aceras celestiales y manteniéndose en el límite de los hombres. Fue en busca de un personaje que conocía por los libros. Se hacía llamar el Limosnero. Éste personaje poseía un pacto con fuerzas extrañas que le permitían a cambio de algo transportar en segundos a cualquier criatura a cualquier parte del mundo. Si alguien sabía algo era él con seguridad. Bajó por una escalera hasta el metro, ahí la gente se apresuraba en entrar a esa pequeña linea (según comparación) de vagones metálicos... Detrás de ellos había un rincón que no estaba iluminado, más bien un olor azul fosforescente mostraba un rostro degradado, lleno de escamas blancas, que sonreía con complacencia. Atravesó todo hasta llegar a la oscuridad, dentro de ella se encontró en una habitación no muy amplia como un armario. Las paredes tenían estantes donde colgaban víboras muertas y frascos que eran de disminuido contenido por la luz naranja que salía de un punto y que iluminaba en gran medida.

-Ya sé lo que quieres. Y te digo que no sé nada.
-Lo supuse, todos dicen lo mismo.
-Ah no, ellos lo hacen por miedo, yo no le tengo miedo a aquel diablo, si me acaba es algo que poco me importa.
-¿Y por eso vives en este cuarto? Vamos, dejémonos de todo esto, dime lo que quiero saber y ya...¿No dices que no tienes miedo?
-No es por miedo, es por el precio, es muy alto para que puedas pagarlo...
-¿Bromeas?
-Me temo que no.
-Mira- dijo cerrando el puño y haciéndolo brillar con electricidad-, o me dejas de hacer perder el tiempo o te rostizo hasta que seas un pez carbonizado...
-Basta, si tanto quieres saberlo el muchacho anda invisible todo el tiempo. Le gusta caminar así entre la gente, verla en su estado más natural... Según sé entra a las casas de sus víctimas y las mira hasta que se convence que no tienen nada que valga la pena, por eso las mata. Me parece un purificador.
-No te he preguntado lo que te parece. Pero con lo que me has dicho me basto. Ahora dime que quieres a cambio de la información: no creas que vengo a quitarte algo sin darte nada.
-Tan buena como se debe. Me sorprende.
-Gracias.
-Consígueme uno de sus cabellos, me fascina ese tipo.
-Qué repugnante...
-No diga nada, sólo vaya a conseguirlo...

Parpadeó y estaba afuera, plantada en el metro, entre gente que caminaba y de vez en cuando le miraba.

martes, 15 de abril de 2008

El posible amor a su madre

Dejó a un lado el cuchillo con enorme hoja ensangrentada y tomó entre sus manos la cabeza de su mamá: la acariciaba lentamente con el pulgar. No se molestó en levantar el cuerpo que estaba llenando de sangre todo el bar; lo único que hizo fue salir y caminar con la cabeza pegada a la boca del estómago, casi desnudo y manchado con sangre. Una señora lo vio y se quedó perpleja con el bolso que bamboleaba en su mano y que amenazaba con caer. Más allá unos sujetos que estaban reunidos conversando y bebiendo notaron el hecho y dieron aviso a las autoridades. Pero éstas llegaron casi cuando estaba a punto de conseguir todo un paseo por el pueblo. Lo llevaron a una carceleta y le tomaron declaraciones...Cuando quisieron empezar éste ya no puedo aguantar más la risa. Algo así se escribió en el reporte: "Je,je...Al fin la callé...Ahora puedo quererla...¡Quiero mucho a mi madre!"

Nada cambia

El zumbido ronco pasa de frente,
atraviesa muros y diversas heridas
clamando la superioridad perdida
de los que crearon su feliz fuente.

El aire se anega de hollín, la frente
cae en el sudor del que practica
pasos claros y orondos que la vida
borrará cuando mi yo dé nieve.

Es que hay ladrones de etiqueta,
campeones por salir del código penal
cuya gracia está en lo que no resta.

Mientras se hace un paisaje londinense
el que murió muchos años atrás
y aun así sirve de un gran referente.

El encuentro

-Estás más guapa desde la última vez...
-¡Gracias! Aunque no es muy correcto que un señor de su edad, al que casi no conozco y que obligadamente tenga que reservar el tuteo me diga eso... Aparte somos familia, ¿verdad?

El anciano sonrió alegremente.

-Por supuesto, y eso de que somos desconocidos va a cambiar, créeme. Todo lo que te hice pasar no fue en vano... Haz crecido, y mucho, no sólo en el lado físico.
-He crecido más en lo mental, en la fuerza; y gracias ha eso logro entender todo lo que pasó al principio...
-El miedo nunca podrá amainar...Es infinito. Apenas pasa toda la vida con nosotros para ir a los más cercanos...Tú tenías miedo, miedo a la vida, estabas contaminando y matando todo.
-Y no sabes lo que fue despertar de ésa... Lo que me sorprendió es que no hubiera magia significativa de por medio... Era tan natural y común que sigo creyendo en la capacidad de las personas para poder librarse de todo eso...
-Eso es muy difícil. En eso le tengo algo de predilección al enano...
-Sí...Pero bueno, no estamos aquí para algo como eso. Dime de qué se trata todo el asunto por el que me hiciste venir aquí.

Después de un breve silencio y un quietud que acompañó a su abuelo por un instante éste respondió:

-Yo ya estoy viejo. Mi cuerpo está viejo, y estoy cansado; especialmente ahora que ha surgido un problema grave que con mi condición no soy muy capaz de solucionar... Hay alguien, un demente, no sé como más decirlo. Tiene un poder terrible, único, no he descubierto otro igual a él en la historia, salvo ciertas características, al parecer es una desafortunada invención del destino, un cruce de sangre...
-Dime qué pasa con éste sujeto.
-Tiene el poder de manipular los males de la gente, ya sean físicos o mentales...Es un individuo muy poderoso, y un gran asesino, ha matado desde que tiene uso de consciencia a miles de personas. El último caso fue de una chica que le dio un empellón por demorarse a darle el paso: La hizo delirar con la soledad que sentía muy en su interior haciéndole ver las calles de la ciudad completamente vacías. No lo soportó ni 5 minutos y terminó arrojándose a las vías...
-Vaya, es un sádico...
-Sí, un resentido. Necesito que te ocupes de él.
-Con una condición...Tú pagas.

Ambos sonrieron no por insensibles, sino porque nunca habían tenido suficiente tiempo para hacerlo.

lunes, 14 de abril de 2008

Contra la rutina

Arrastra los pies luego de levantarse. Está cansado y no quiere seguir, sabe que su rutina lo arruina hasta dejarlo mal. Va a tragar sin ganas un poco de comida, tal vez algo que las cucarachas hayan dejado en el refrigerador. Siente como la taza de café que hierve le reanima: ahora tiene ganas de continuar. Se para con un trozo de pan con mantequilla y abre un cuarto, adentro está la chica que secuestró anoche semi-inconsciente por la perdida de sangre que se le resbala hasta la punta del muslo y se amontona en un charco. La despierta de una patada en la cara, escupe el pan y le dice que coma. No hay duda, su rutina ha empezado...

¿La tierra?

Los árboles: las manos viejas de la tierra.
El cielo: el lente que cubre el ojo viviente.
La mar: la sangre que no quiere levantar.
La tierra: la prueba de que ambos existimos.

Dios y yo, perdón, la comparación odiosa,
la lucha por prevalecer ideas y realidades,
la persecución del hombre que temerosa...
La palabra que se revela contra deidades...

Los sueños, muertos y putas levantadas:
señoritas con cartel y muy mal pagadas,
sentadas en la pierna azul del pederasta,
el dinero, madre por el quemo fronteras.

La magia está en eliminar lo aparente
motivando al sacrificio inútil de la gente
que no sabe porqué al mundo viene
para llenar una que otra o las dos fronteras.

La cita

Al despuntar el primer rayo de sol se despertó desganada. Cuando quería darse un gusto mostraba su lado más gatuno y a veces se estiraba doblando la espalda como si fabricase un arco y levantando el culo por encima de su cabeza. Luego se reacomodó y se quedó mirando el cielo a través de la techumbre por un rato, contemplando tranquila la inmensidad del espacio. Al momento se incorporó y salió con prisa.

Fue hasta la tienda del jefe para rendirle su respeto, luego se marchó.

Atravesó el mismo camino que la condujo hasta ahí con mucha presteza. Fue como si de pronto se hubiera acordado de algo importante y hubiese salido corriendo de la sala donde las cosas de alcurnia se ponen a beber té...Se encontró en un café de Nueva York vestida de sastre gris que le incomodaba un poco y una cartera sin fondo llena de objetos útiles y obviamente mágicos. Tomó asiento y pidió algo de nombre raro que al parecer se había vuelto a poner de moda con otro nombre. Mientras esperaba miraba a todos lados, a la gente fina que estaba alejada del mundo desde el interior del mundo y la diferencia que había entre las madres mal arregladas que arrastraban con vómito a sus hijos que no querían ir por ahí, que querían quedarse a jugar un videojuego."Y pensar que por esto lucho", pensó luego de sorber un poco de lo que le habían traído."Qué futuro más triste"."El tiempo siempre ha dado tristeza, no solamente el futuro, sino también el presente", contestó como un saludo un viejo señor de traje gris, alto y enjuto, que sonreía ampliamente y que tenía un aura más preciosa que un sol que no molesta."A pasado tanto tiempo...". Se sentó y ordenó lo mismo, conversaron.

domingo, 13 de abril de 2008

Pared

Llegó a encontrar aquella pared que había buscado por tantos años, a costa de la locura y de la peste que infundía a los investigadores respetables. La pared era grande, estaba adherida a una caverna y estaba llena de sangre, de inscripciones que connotaban su antigüedad. Sacó el papel arrugado que se iba deshaciendo con el aire, los nombres apuntados en él estaban casi ilegibles, pero la memoria los había inmortalizado; se cortó un dedo y escribió los hombres, finalmente quemó el papel y unció la ceniza sobre la pared: gemidos extraños asolaron cada espacio de la caverna, la sangre dio la impresión de desprenderse de el duro cuerpo, las almas de todos los traidores llegaron volando hasta ahí en un aura celeste que a ratos brillaban; fueron absorbidas por la pared, donde ahí quedaron y posteriormente murieron.

Fases restantes

Quererte
y hacer las mismas cosas
que hacen todos
cuando quieren.

Saberte
cuando te saben las cosas
y te saben todos
sin querer.

Amarte
haciendo otras cosas
que hacen pocos
sin saber.

Soñarte
como sueñan las cosas,
y a veces pocos
cuando saben.

La lucha

Aquellos metros que la separaban del demonio fueron necesarios para crear todo un plan de acción que le brindara la victoria. Aquella bestia resultaba para la vista temible, y el aire con olor a azufre no permitía una excelente cavilación ni urdisión de ideas. A sólo unos pasos una gran llamarada avanzó hacia ella desde su cabeza; el fuego iba a gran velocidad y como una flecha que por pocos centímetros no le impactaron en el cráneo. Parte de su cabello fue rostizado, pero un leve movimiento de cuello lo restauró; ante todo la presencia. Cruzaron algunas palabras en un lenguaje no humano y ella levantó un gran trozo de arena que modificó igual que un torbellino, las partículas se acercaron por millares hasta el ser malvado y empezaron a apagar pedazos de su cuerpo conforme se le adherían, no obstante la bestia no había figurado en la historia en vano y con una leve explosión apartó la arena que le molestaba y la que cubría gran parte del suelo, volviendo esta última en una mezcla caliente de minerales. Sin poder usar ese elemento trató de influenciar en las nubes para empezar un gran aguacero, lo que logró a costo de ser herida en el brazo y de usar una gran cantidad de energía, ya que el poder del ígneo monstruo interfería con los espacio naturales. La lluvia cayó al instante, pero estaba dispersa y a pesar de ella la flama se mantenía con igual superioridad. Las gotas no llegaban a golpear el suelo: se evaporaban. La temperatura aumentó y el suelo se empezó a sonrojar y a quemar como el mismo infierno. Para no debilitarse ella se subió hasta una roca caliente en la que apenas se podía parar. Tal vez se hubiera presagiado un fin, pero eso quizá hubiese sido un desperdicio de libros y talentos. El vapor empezaba a nublar la vista, por lo que ella juntó todo el valor en una columna de agua que aprisionó sin resistencia al fuego, que en breves segundos se consumió. Mantuvo esa columna por un tiempo, el suficiente para ir hasta ella y hundir su brazo lastimado, curado en ese instante por las aguas. Envió de nuevo el agua fresca a las nubes y regresó a la tribu, entre júbilo y felicitaciones, para poder dormir.

sábado, 12 de abril de 2008

El climax salvaje

Esperó sentado en una banca de cemento, con unos chocolates que ya se los había terminado, tal vez presintiendo la derrota de su suerte, de su condón que parecía estar saltando de su pantalón... No, era otra cosa; un resorte lo levantó y se fue caminando, casi automáticamente. Un hombre quiso atropellarlo, una anciana le insultó, un grupo de chicos empezaron a mofarlo, riéndose como mujercitas que no lo son.Todo era un ujum prolongado de los rolling stones que cincelaba su cabeza, tal vez con el brazo rojo del demonio. Dobló con prisa unas calles y llegó al lugar donde la encontraría: estaba de lo más fresca conversando con sus amigas. La guitarra de Keith Richards tumbó la última vergüenza que lo detenía y saltando sobre ella la golpeó con el lado más duro del puño y del codo hasta dejarla inconsciente.

Después de todo fue apresado, pero no negó ante un periodista que pasaba por ahí que se sentía enormemente feliz.


Pregunta

Una viruta salta de la madera,
una piedra salta hacia el agua;
el hombre es igual que ellas:
¿a qué el hombre corre y salta?

La carnada

A medianoche despertó sin sopor y se incorporó con prisa para recoger su bastón. Salió de la estancia en el momento exacto de la aparición de cientos de espíritus que iban titilando como la pantalla de un televisor sin señal, y aunque en ese entonces no habían televisores ella sabía de ellos por sus constantes avistamientos del futuro. Eran sombras blancas que se distorsionaban por rayas negras que recorrían sus cuerpos como largos gusanos que se quebraban cada vez que pasaba sabe dios qué en ellos."¿Magia?", se preguntó; "no, probablemente es influencia..."; trotó hasta la entrada de la tribu y con su bastón golpeó tres veces la tierra. Las almas que vagaban peligrosamente en las puertas de cada casa apuntaron sus rostros hacia aquel lado y corrieron despavoridos para llegar hasta ella; mientras dibujaba unos signos cuneiformes alrededor de ella; esto lo hizo de un modo muy apresurado, culminando con tres nuevos golpes en el centro. Las letras brillaron y el suelo descargó hacia las nubes un aliento apestado y rojizo que gruñió con ímpetu en todo ese desierto. Las almas de los infortunados se descargaron con alivio de la maldad que se disolvía en ellos como una lengua de café que quiere alcanzar el cielo; cuando quedaban limpias de todo eso se disolvían en la mirada hasta quedar ausentes. Todos desaparecieron sin excepción, los lugareños le dieron muchos agradecimientos."Diles a todos que se vayan: recién empieza lo bueno...", el jefe entendió y ordenó la retirada a las cuevas. Cuando no hubo ni un alma en aquella tierra muerta miró al norte, siempre al norte, a esa masa de fuego que a la distancia se iba levantando.

viernes, 11 de abril de 2008

La ocasión

Él no quiso, pero ella se subió completamente a él, le quito el pantalón y empezó a mecerse con sus piernas...Sentía su sexo rígido que se ponía mucho más cuando ella daba sus gemidos...Pero no quería. Al final se puso a llorar y le pidió a su mamá que pare.

Turbulencia

Día independiente,
día apartado,
tan falso y siempre
con el corazón jugando.
Luz de bombilla,
cinturón de potasio
amarrado, y brilla
como pez nadando.
Un momento liso,
librado de manos,
No lo tuve listo,
lo dicho fue planeado.
Algo similar al espejo,
unas lineas formando
los buenos cortejos,
la soledad del plato.
Alguien no habla,
está muy avergonzado,
¡dejen, qué se calla,
háganse a un lado!
Todo a empujones
se va formando,
la cama sin tirones,
los oídos callados.

La tribu

Arrastró su traje por las arenas ardientes caminando siempre hacia la derecha, como en los laberintos. Al momento de pasar una duna divisó un pequeño grupo que permanecía en un conjunto de chozas rústicamente construidas. Se caminó todo el trayecto correspondiente para acercarse a ellos que la vieron y corrieron por sus armas y por el líder. Estando a unos metros la cabeza de la tribu le preguntó sobre su tierra y sus intensiones, a lo que ella respondió con la verdad. Pasado esto la aceptaron entre ellos e invitáronle los pocos alimentos que tenían, también le informaron de las cosas que habían pasado:

1) La terrible sequía que había cortado los meses fértiles y abundantes.
2) La aparición de espíritus en la noche.
3)La muerte horrible de muchos hombres de la tribu. Respecto a esto quiso saber más, por lo que le mostraron al cadáver más reciente y completamente carbonizado.

Prometió solucionar el asunto cuando las circunstancias fueran posibles, refiriéndose a la noche; por lo que pidió un sitio para descansar y así lo hizo, aguardando para poder seguir con su misión.

jueves, 10 de abril de 2008

Trivial

Él no podía evitarlo: era muy anormal como para encajar en el mundo, prueba de ello era la pila de sicólogos o toda clase de manipuladores que nada pudieron hacer con él, a tal punto de replantearse sus carreras. Así que un día quiso acabar con su vida, para no molestar a los demás, pero eso ninguno se lo permitió; hasta ahora se ignora porqué.

Protesta

Y verán que no hay espacio
para el que demora hacer grupos,
para el que celebra sus cumpleaños mientras plañe,
rezando la misericordia de la muerte.
No hay espacio para el hombre que no miente,
que quiere ser algo más que lo que lo cubre,
que busca en los libros algo que lo cure
de la terrible y verdadera desesperanza.
No hay espacio en la vida,
todo está lleno de cosas vivas y muertas,
de cosas metafísicas y nada importantes,
sólo hay lugar para buscar un espacio
y ahí, en la aceptación, encadenarse.

Otro inicio

Las indicaciones habían resultado muy simples: ir a un lugar más allá de África, hablar con los individuos de una tribu, buscar la fuente de la sequía, eliminarla. Dejó al enano en la sala y se fue, llevaba un bastón de oro, el mismo que utilizaría para crear una puerta similar a la que la llevó a aquel sitio, pero más rústica y menos segura que daba a un portal que era el verdadero conducto. Lo atravesó esquivando con soltura los objetos que giraban alrededor de ahí, cruzando y llegando a una puerta de piedra que al abrirla daba a una llanura parda. Las dunas dieron un aire caliente y feroz, dándole a nuestra heroína un poco de estremecimiento.

miércoles, 9 de abril de 2008

Ni qué decir...

-Es que no tienes sexos porque los hombres mienten- me dijo con sinceridad mi amiga.
-Tienes razón, yo no miento. Debe ser por eso.
-Seguramente...Pero está bien, eres lindo, eso no te debe importar.
-A no...La castidad es el mejor de todos los estados...
-¡Ja!Gracioso...

Hombres blandos

Abel era un buen hombre,
tanto que mereció la muerte.
Él trajo lo de siempre,
también las vedaciones.
Todo hombre con el corazón humano.
¡El corazón!
Una palabra que debería tener aches...
Hablábamos de la muerte, perdón;
el sacrificio de los pajes
nunca fue suficiente
para apagar a aquella gente
con ética de algodón.

La libertad

Pasaron 12 meses cuando el enano volvió a ver aquella puerta empolvada.Estaba igual que siempre, como esperaba, al parecer no había sido forzada en ningún momento, eso le contentó.Dio vuelta a la llave e ingresó: ya no era una aburrida biblioteca con libros que nadie lee, era una casa de campo con árboles que daban gordos tomos de literatura y otras ciencias, y también era una mujer que zambullía su cara en alguno de los miles de todos. Se acercó a paso de ceremonia y antes que le dirija palabra se levantó e hizo una leve reverencia, todo en mofa.

-Veo que estás muy preparada como para actuar de esa forma.
-No es para menos, estoy lista.
-Casi, vámonos. Pero antes arregla todo como a mí me gusta.

Un dedo levantado eliminó todo y dejó el interior como si no hubiese sido abierto jamás.

martes, 8 de abril de 2008

Encontrado

Caminaba por una calleja desierta de París, tal vez buscando ese rincón de magia que siglos atrás tenía en la ceniza de las falsas brujas o en la prédica de algún santo. Pero no hay nada que sobresalga de la aburrida arquitectura; salvo un paso que va más allá de todo eso, ese algo por el que dejé de buscar la magia y me hace correr hacia el destino, no destino imperial que te manda a un lugar y hace que en ese lugar te quedes, hablo del que es más difícil de explicar, ese que se sabe después de un compendio de toda tu vida, claro que nunca tendrás ese privilegio, ya que sólo las personas que importan son estudiadas por otras personas. París es una calle sin gente, desierta como una biblioteca en los países emergentes, doblas una esquina y te encuentras cara a cara contigo mismo, jadeando de vulgar manera y quedándote callado por descuido.

Ver

Entra el rincón claro a mi mirada,
abre la puerta sin saber de estrella
con esa luz que quema y ciega
abriendo los brazos donde nevaba.

La vena oscura sale del cuerpo
prolongándose hasta las claras
pupilas y alfombras muy blancas
que bajan su telón de puro miedo.

El libro y su metáfora de amor
cuyo árbol cae por su poco peso,
por su saber amargo en el beso
que deja el ruido de la canción.

La biblioteca

Las cosas se movían a su alrededor a gran velocidad, desde muebles hasta pedazos momificados de animales que probablemente habían muerto en alguna aldea africana. Mucho de todo esto lo puso en la pared, lo otro lo decoró durante 10 minutos de diferentes formas, mostrando su indudable capacidad decorativa. Terminó de hacer todo esto y volvió a dejar cada pieza en su lugar, además había adquirido una gran capacidad de concentración y memoria.

-Lo hiciste bien, ahora viene la parte interesante-bebió el último sorbo de la taza y extendió el brazo para tomar su bastón-. Sígueme.

La condujo desde una puerta a un laberinto de pasajes y esquinas, unas sombras que parecían medio borradas porque a veces se veían y a veces no daban el mismo recorrido en similar marcha. Finalmente llegaron a una puerta de su tamaño, el enano sacó una llave y ambos ingresaron. Era una biblioteca rebosante de libros...

-Los mejores libros del mundo, todos tienen la capacidad de actualizarse solos según los descubrimientos más relevantes. Te quedarás aquí durante un año, aprenderás todo lo que hay en los libros, especialmente en los libros de magia del estante negro, aunque toma el libro rosado, dice como crear comida y agua, la necesitarás, créeme, y no te preocupes por lo otro, está también en el libro...
-¿Y esto de qué me servirá?
-Es algo demasiado tonto para responder. Si no sabes nada no podrás crear nada, la magia es una creación, no lo olvides, necesitas aprender todo, según esto podrás crecer más.

Había algo de rubor en sus mejillas, pero ni siquiera lo había notado. Se despidió de su maestro y atrajo hasta sus manos un libro negro y un libro rosado...

lunes, 7 de abril de 2008

Cruces y roces

Le habían dando un empellón que la dejó en las aguas mugrientas de aquel vertedero. Maldijo al imbécil que lo había hecho y que ni siquiera lo había notado; peor, iba a la única cita que iba a tener en todo el mes. Consiguió ropa y fue, menos de lo que hubiera deseado...Al llegar a la mesa y disculparse con el hombre le contó el dilema, sin saber que él era el idiota que la había botado...

Tierra soñada

El corazón del hombre,
el pistón desmembrado hasta la vena
enroscada en el centro humano,
saltando raras veces de alegría.

La hoja verde atrapada en la mano,
tan cerrada como el hombre huraño,
como la mujer sin vida
corriendo para alcanzar a la masa.

La pieza sobrante en el espejo,
el reflejo que no encaja en el conjunto
de rasgos descompuestos.
Un cometa perdido en sí mismo.

El papalote de mariposa plana,
la cercana insignificancia del cielo
cuyas alas dan vueltas a la tierra
donde termina este verso.

Pequeña conversación

El primer intento fue inútil, el segundo igual...En la decimosexta vez logró levantar una pequeña pluma del piso. Esto le dio muchísima satisfacción a pesar que era poco lo que había hecho, ganando confianza y resaltando su logro al enano que fumaba en una mesita sentado en un taburete de plata.

-No te alegres, aún no has hecho nada.

Esto la animó a seguir intentándolo, pero estaba muy cansada de aquella posición tan cercana al suelo. Se levantó y trató de subirla desde ahí, no lo pudo.

-Para hacer eso necesitas más concentración y fuerza, inténtalo...

Eso lo hizo y apenas tuvo fruto. Se sentó y miró por un largo rato el suelo, luego fue con el enano. Éste la miró y se levantó arrancando otro taburete del que tenía bajo las nalgas, lo dejó al costado y se apoyó con el brazo en la mesa.

-Quisiera saber más de mi abuelo.

Dio un suspiro y se acomodó, había estado esperando esa pregunta con ansias; la verdad era que le gustaba contar sus cosas.

-Tu abuelo y yo fuimos compañeros, ambos empezamos en la magia como amigos, aunque obviamente nos volvimos rivales...Bueno, él vino después de mí a este lugar, vi con asombro como superó mejor que yo las pruebas que se le habían dado. Él mostró mejor habilidad para cierto tipo de magia, yo para otra, al final él se fue y yo me quedé a cargo.

Nada de lo que decía le importaba a ella que sólo estaba interesada en saber como había sido la relación con él y su familia, las conversaciones o datos que le eran muy personales; de cierta forma temía que haya sido manipulada con algún hechizo y que todo eso no fuera más que una burda trampa.

-Pero no estás interesado en eso, lo imagino-echó más tabaco a su pipa-.Tu abuelo me contó una vez que había ido a la casa de tus padres, ambos se asustaron mucho y se armó mucho lío, principalmente tu madre, se sentía muy ofendida, y cuando pasó todo no quiso que te enterases, por lo que tu abuelo usó un poder para ser invisible ante ti, también para que no notes las conversaciones de otros, es un poder que hace que el maldecido vea su vida normal cuando la realidad no lo es.
-¿Entonces me maldijo?

Ante el error de términos prefirió no contestar.

-Regresa a tus ejercicios.

domingo, 6 de abril de 2008

La madre feliz

Los policías que la vieron se asustaron-o tal vez se impresionaron- al presenciar su aspecto tan asqueroso: pelo sucio y mojado de sudor, apestando, vestido arrugado y mojado, una mancha enorme de sangre que llegaba hasta la punta del vestido, uñas rosadas carcomidas. La mujer se acercó con una mueca que al principio no pudieron entender, era una mezcla de maldad y alegría que al final se volvió completamente en esta última. Sonriéndoles les explicó que se había desecho de él guardándolo en un cajón de su cómoda.Los policías pensaron al principio que hablaba de un animal. Al cabo de un momento la compañera de ellos examinó pudorosamente a la homicida, descubriendo que ésta acababa de dar a luz y había venido con una ligera hemorragia por todo el camino. Entendieron entonces que la mujer se refería al recién nacido. Dieron parte a sus compañeros y iniciaron la búsqueda siguiendo la ruta de sangre...Gracias a eso fueron los primeros en llegar, rompieron la puerta y corrieron a abrir todos los cajones, salvo uno que estaba con llave y emitía un débil llanto; esto los alarmó y buscaron ceder la cerradura con los instrumentos que tenían en la mano, que eran pocos y estorbosos. Pensaron es dispararle, pero nadie se atrevió por la presencia del bebé. Finalmente destrozaron el mueble hasta hacer un hueco en la madera donde pudieron ver al mocoso completamente inerte.

Cuatro espinas

Misterioso como una taza fina,
común como un cura sacristán,
nebuloso como lo que se tira
a espaldas de lo que asquea mirar.

Santo como una colgante mandarina,
malandrín por el oro que se va,
sincero como el que se roba niñas
cuando a salvo se cree que están.

Luchador tenaz que a nadie orina,
cobarde que se orina donde está,
campeón en decir muchas mentiras
cuya gracia creen que es verdad.

Bautizado en aguas despectivas,
excomulgado en la dorada sede papal,
ateo que a todos y a todo denigras
porque no logras ser ciego de verdad.

El siguiente paso

Despertó una mañana en una alcoba similar a la de los castillos feudales donde habían muchas estatuas y decorados de huesos, le aterró la idea de que fueran tan semejantes con algunos huesos humanos. Llevaba un camisón celeste y al revisarse no encontró cicatriz ni trozo de carne abultada que el ataque de las sirenas debió haberle dejado. Bajó de la cama y fue directamente hasta el alféizar de la ventana, al asomarse vio claramente el enorme reloj de Londres por un lado y la estatua de la libertad por el otro, separados ambos monumentos por una linea extraña en la vista,borrosa. Oyó un ruido que se produjo en el pasadizo y fue hasta la puerta, empujó para que nadie entrara.

-¿Qué haces?¡Déjame pasar!- rezongó el enano que golpeaba con fuerza desde afuera.

Cuando reaccionó se dio cuenta que no había motivo alguno para no dejarlo pasar. Abrió la puerta y le pidió disculpas.

-No te asustaste por los huesos, ¿verdad? ¿Tu abuelo no te habló de ellos?
-No, nunca los mencionó.
-Casi todos son de humanos, de todas las épocas, desde las que usaban piedras hasta las que querían usar la magia para obtener siempre su favor...Los humanos son imposibles, todos murieron donde tú triunfaste, ni siquiera pudieron completar la paga que les pedí.
-¿Qué paga?
-Las monedas, todas ellas y algo más para poder enseñar magia. Es lo único que pido.
-¿Esa acaso no era su fuente?- preguntó con incertidumbre la niña.
-Oh, sí lo es. Pero no son mías las monedas, pertenecen a las criaturas del mar luego que se pierden de los navíos...
-Usted esperaba que muera, ¿verdad?

Interrumpió. Se le quedó mirando por un breve momento para tratar de sacarle una respuesta, tal vez por debajo de ese odio que le saltaba de los ojos cada vez que le interrumpían de ese modo tan inútil.

-Sí, no creas que te tenía esperanza. Mejores hombres fallaron, pero tú eres nieta de tu abuelo, eso te da algo, definitivamente, aunque no esté seguro de qué.

Luego de eso miraron por un rato la ventana. El enano sabía que ella la había visto, no quiso decir nada, salvo:

-Es hora de que dejes de hacer nada. Ven, te voy a enseñar lo más esencial de la magia.
-¿Le importaría que me cambie primero?- preguntó por el olvido del miedo que sintió antes, no percatando que eso había sido transgredir su suerte. El enano hizo un movimiento de manos y la dejó completamente desnuda, lo que la ruborizó y apenó terriblemente.

-Si no quieres venir no te enseñaré nada.

Cubriéndose con las manos sus partes íntimas corrió dando pasos cortos a una distancia respetable del enano, que a pesar de serlo no dejaba su hombría en juicio.

-¿Por qué me temes tanto?¿Es por la ropa?La desnudez humana no me causa nada, de cierto modo me repugna-repitió el movimiento de manos que hizo anteriormente y la vistió-. Toma, a ver si esto te tranquiliza.

Cuando se vio vestida pensó que de todos modos su maestro no podía ser tan malo. Caminaron hasta una habitación que tenía apenas una espacio libre para abrir la puerta y echarse y estirarse sin salir del lugar ni hacer caer alguna de las pilas que se levantaban como frágiles estructuras.

-No te dejes engañar, hay mucho más espacio libro en el otro lado. Escucha con atención- levantó la cabeza y carraspeó en señal de erudición-: La telequinesia es la capacidad de mover los objetos únicamente con fuerzas metafísicas; entiendes la metafísica, ¿verdad?
-Un poco, sé lo que es.
-De acuerdo. Todos la tenemos, el problema es que son pocos los que se dedican a desarrollarla; para un mago es importante, ya que se requiere un cierto grado para crear hechizos...

Mientras hablaba iba sospechando para que era la enorme cantidad de objetos que se movían de un lado al otro con intensión de caerse.

-Tu entrenamiento consistirá es poder controlar todos y cada uno de los objetos aquí presentes y cambiarlos de lugar al mismo tiempo.

La hazaña le parecía muy difícil...

-No te preocupes, no es tanto como parece. Cuando aprendes a lidiar con las características y naturalezas de un objeto rápidamente haces lo mismo con otro, así al mismo tiempo. Te tardarás una semana, tal vez; no tengo apuro en que te vayas-dijo lo último con un tono malicioso.
-No me quedaré.
-Así me gusta.

sábado, 5 de abril de 2008

El atrevimiento

Una chica se atrevió a hablarle, todo alrededor fingía no importar, cruzaron unas palabras huesudas y planas y finalmente se excusó yendo a clases. Él se fue, notando con cierta pena que las amigas de ella que habían estado cerca y escuchando la molestaban por su actuar.

Rumbo al más allá

Por el camino de estiradas sombras,
por ese camino que hace temer mucho
de lo que vemos adelante y dejamos
atrás

es que la muerte se ve bien en la copa
de los árboles grises y bastante enjutos
cuyo placer es morir solos y apartados
al final.

El hombre los recorre entre las hojas,
salta de rama en rama cual pájaro burdo
conociendo el ambiente do ha brotado
del amar.

O es acaso una hoja perdida en la ropa
negra y arrastrada, parado y fallido embudo,
escondiéndose de la luna de acero brillando
del andar.

La culminación

Las estatuas no se encontraban en donde las había visto por última vez. Las buscó temerosa con la mirada hasta que dos de ellas la sujetaron por la espalda y una tercera le hundió las puntas del tridente en el estómago. Una mancha de sangre se formó frente a la herida como un globo hasta desaparecer en cuestión de segundos. Sintió como el agua hinchaba sus pulmones y como iba cediendo hasta dejarse caer a lo más hondo; las estatuas en ese momento la soltaron. Al cabo de unos minutos reaccionó, otra vez con fuerza y con vida y aguantó el grito de las heridas que tenía en el abdomen; a pesar de eso no se inmutó y siguió firme con la necesidad de coger todas las monedas. Respecto a eso su inteligencia se había vuelto más aguda, comprendió, entonces, que el ataque era por estar bastante cerca a su meta, lo que le dio más ánimos para terminar. Apenas se puso de pie logró ver a las estatuas moviéndose en dirección hacia ella. Se apresuró a coger una moneda, y lo hizo, pero tres tridentes le perforaron la espalda o le causaron tanto dolor que la dejaron inconsciente. Volvió a ponerse de pie y a sufrir ese tormento por horas y horas, terminando su misión toda destrozada y con huesos y trozos de carne colgando de su cuerpo, que ya no respondía y estaba quieto en un rincón. El enano vino dos horas luego y la sacó.

viernes, 4 de abril de 2008

Creación

Hubo en el principio de los tiempo un hombre que tenía tal necesidad de la gente que se separó en varios trozos distintos hasta llegar a ser la gente misma que fue en aquel entonces y que aún somos ahora.

Siglos

La luna es los brazos extendidos del murciélago,
el sol es el erizo de oro dando vueltas, avanzando,
el cielo es una telaraña de piedras semipreciosas,
la noche es el vacío que lo rodea a todo y a todos.

El hombre es el hombre, no hay más pena dicha,
la mujer es la mujer, divinidad escrita en infinito,
el niño es un animal solo, triste y plantado aquí,
la niña es la joya llorada dentro de una ostra.

Los animales son las plantas en movimientos,
las plantas son los animales verdes y domesticados,
los edificios son la tierra separada y reunida,
la tierra es la caída catastrófica de edificios, edificios.

Las cosas dichas eternamente, que es sólo unas vidas.

La enseñanza de sangre

El enano estiró su vara y la sumergió hasta darle con un fuerte golpe en el hombro a la chica. Ésta de inmediato reaccionó y volvió a sentir que tenía suficiente aire para resistir bajo el agua unos minutos más. Usando sus habilidades y su vara el enano habló de tal modo que ella podía escucharle con claridad:

-Deja de perder el tiempo, ya te he dicho que ahí abajo no mueres; si sigues pensando que sí, si no crees en lo que te digo, en la magia, especialmente en ti, te ahogarás cada vez que se te acabe el aire. Pero no te preocupes, yo me quedaré aquí para levantarte.

A la muchacha le dolía terriblemente el hombro que la vara había golpeado, no creyó soportar más de esos golpes. Ya le empezaba a hacer falta el aire, pensó en subir, pero apenas se le pasó la idea por la cabeza las estatuas apuntaron sus tridentes de modo amenazante. Y fue ahí cuando entendió que lo que le faltaba era convicción. Había experimentado desde la muerte de sus padres una terrible nada que disminuía todas las cosas, los sucesos mágicos, su fe en la gente, en sí misma. Y sin lugar a dudas esa era la mejor y la más desesperada de todas las pruebas que podía hacer para sanarse. Se concentró en la idea de que podía dejar de ahogarse si es que creía lo contrario, pero no pasó como lo quiso y al momento recibió otro varazo del enano para despertarse.

-No es buena idea pensar lo contrario para acercarse a un propósito- le dijo-, ya que si dejas algo y tomas otra cosa niegas lo que dejaste, y en toda totalidad no hay resta, se acepta todo.

Escuchaba con atención mientras recogía más monedas. Dejó de contar cuántas iba y sólo las tomaba, al mismo tiempo pensaba en otro modo para no ahogarse. Entonces probó con el optimismo más desalmado. Tampoco le funcionó: otro varazo.

-El problema del optimismo es que niega o se aleja de su contrario, peor, adopta ideas que no tienen que ver con su naturaleza, como la constancia, que es enteramente del pesimismo. Lo que buscas ahí es constancia, crees que te acercará a tu objetivo. Puede ser, sin embargo deberías preguntarte si realmente quieres llegar a tu objetivo- todo eso dijo el enano.

Ella pensó que estaba en lo correcto, la única razón por la que buscaba todo eso era para no ahogarse, para no sentir dolor y poder salir de ahí victoriosamente, no obstante nada de eso le era del todo importante, trascendental; si dedicaba tanto esfuerzo a algo debía ser a algo tan grande como ella, tan grande que abarcase su totalidad, incluyendo sus defectos y todo eso.

-Entiendo- dijo cuando las palabras-burbujas flotaron hasta arriba.

De algún modo estaba seguro que todo eso era lo correcto, que la fe y el esfuerzo eran suficientes para ganar. Al comienzo no pudo hacerlo, pero a pesar del terrible malestar de morir ahogada una vez tras otra no desistió, por lo que a la vigésima vez de su intento a duras penas lo logró. El enano la felicitó por eso.

-Me sorprendes, pensé que tendría que estar aquí más tiempo dándote con la vara. Entonces me iré a cuidar las flores que estropeaste, sigue así, si necesitas mi ayuda sólo toca la superficie.

La niña se entusiasmó al haber alcanzado su propósito y recolectó moneda tras moneda mientras las guardaba en la bolsa que le había dando el enano.

Pasó unos días y unas noches sin dormir debajo del agua, sin sentir cansancio o necesidad alguna, sentía que el vacío se le quedaba apenas prendido de su piel. No sabía que le faltaba el último centenar de monedas y que las cosas se pondría en verdad peligrosas.

jueves, 3 de abril de 2008

Adiós

Era la última despedida, la última, de esas que se graban en las postales y que una recuerda cuando se acuerda del que despide. Pero él le había dicho que no lo haga, que le dolería mucho, ella no quiso escuchar. Fue sin que él lo quisiera y permaneció distante cuando él abordó; esperó hasta ese momento para acercársele y despedirse, y al verla él se desilusionó, pensó mal en ella y sacó su frustración empujándola y subiendo al avión. Ella se puso muy triste y por primera vez pensó que lo que hizo fue malo. El tren avanzó mientras que en un vagón un tipo que había querido tanto se lamentaba de haberse equivocado.

Rural

Los ríos son serpientes que caminan,
los lagos son serpientes que se enroscan
y las canas de las grandes rocas
son la piel que dejan desprovista
de la sangre azul creada a gotas.
Congelada la cabeza hasta la aurora,
la enorme cabellera del sol extendida,
la aguja que miles de hilos transporta
mientras teje los cerros que ahonda.
Orla que mantiene en pie a una villa
de gran magnitud como la comba
de la muerte que sobre la tierra bota,
tierra que con la sierra corta el cielo
y deja caer su aserrín en gotas.

La fuente mágica

Pensó que esas últimas palabras habían tenido un peso esencial que no podía articular muy bien:¿Quedársela? ¿Acaso podía quedarse ahí para siempre? Tal vez le hubiese gustado, pero el enano era demasiado.

-Ven, vamos a empezar.
-¿Empezar?
-Eso he dicho; vaya, parece que no eres lo que pensé antes.
-Lo siento.
-Cállate, no digas eso, acuérdate que matas lentamente a mis plantas, ellas son más importantes que tú, tenemos que empezar ya con esto, sino...

Vio que se había quedado a unos metros detrás. Esto le irritó mucho y regresó, le dio una patada en la pierna derecha y la jaló de los pelos. Aquel pequeño ser tenía la fuerza de un nombre robusto, mientras la llevaba las rocas del suelo le abrían heridas en las piernas.

-No vuelvas a hacerlo-repitió.
-¡Lo siento!
-No vuelvas a hacerlo-repitió-. Será mejor que no hables y no vuelvas a cometer una indulgencia en mis órdenes.
-No lo haré, ¡ay!
-Dije que no hables. Los humanos son terribles.

Así llegó a una fuente que tenía sus aguas verdes y estancadas. El enano le soltó los cabellos y le dijo que se asomara. La muchacha gateó hasta el borde. En ese momento la mirada del enano no perdió detalle.

-¿Ves que en el fondo hay algunas cosas brillando?
-Sí...
-Son monedas de oro, aquí no tienen ningún valor.Quiero que bajes y me las traigas; son 7000 monedas, apenas puedes ver 5, cuando recojas todas aparecerán las demás. Algo importante, no salgas a la superficie hasta que hayas acabado.

La mirada que le dio turbó al enano y le hizo apartar la mirada, era un terror y un desconcierto el que se precipitaba fuera de los ojos.

-Si bajo ahí y no salgo de seguro moriré.
-Claro que no, eso no pasa.
-Sí pasa, millones de personas mueren así.
-Pues aquí no pasa. Óyeme bien: si intentas salir antes te pasará algo muy desagradable, por eso te lo digo. Yo no pienso darte más ayuda, es tu entrenamiento, no mío.

Miró muy concentrada en el centro del agua, quiso ver que había abajo aparte de las monedas, le pareció ver que algo se agitaba.

-Hay algo vivo ahí abajo.
-!Anda ya!

La avienta hasta el fondo. Apenas cae la superficie se vuelve una especie de plástica que no permite que salga. Se siente asustada, pero aún tiene aire para bajar y tomar algunas monedas, lo hace; ahí abajo las cosas están claras, una luz que no existe las pone así, también encuentra unas estatuas de sirenas con tridentes que le dan cierta seguridad, se mantiene lejos de ellas. Le sorprende la capacidad que tiene para retener aire, sin embargo empieza a sentir que le falta. Apenas va por el tercer grupo cuando tiene la necesidad de volver a la superficie. Deja su puesto y toma propulsión mientras hace un gran esfuerzo por llegar hasta la salida, suelta las monedas y nada desesperada.Ve que la superficie ya no es de plástica y tiene esperanzas. Siente unas manos que la detienen, gira la cabeza a todos los lados y ve que las sirenas la han atrapado y la conducen de nuevo al límite de la profundidad. Abre la boca sin aire y se llena de agua, sus pulmones se llenan de agua, sus ojos lloran y se pierden las lágrimas entre las estatuas, finalmente acaba el clímax del ahogamiento y deja de respirar...

miércoles, 2 de abril de 2008

La vigilia

Estaba dormitando por el sueño que le habían robado la madrugada, pero era necesario que vaya a la universidad y se siente en alguna de sus carpetas. Lucha un par de minutos con el sueño, pero al final éste le gana y le deja con la consciencia divagando. Los párpados se le cierran y se abren levantando la cabeza con cierto miedo. Ve como habla el profesor de matemáticas, luego la profesora de economía avanzada, y así hasta completar a 7 tipos distintos. Espera, algo pasa, han pasado horas desde que pasó eso, ya no debería suceder así, ni siquiera seguir en la universidad, probablemente no está ya en ningún lado...

Ilegible

Creo en el sol y en las estrellas,
creo en las que no se leen
como el hombre, a veces,
tratando de verse en su niebla.

El enano

En eso el viejo se quedó con la boca abierta, dislocada y con la lengua apunto de salir entre los dientes.

-No, creo que no, no sé explicarlo.Bueno, en ese caso lo mejor será que empecemos ahora.
-¿Empecemos qué?
-Tu entrenamiento. Debes aprender a controlar tu mal, sino no podremos vivir como queremos.
-¿No podemos destruirlo?
-No, querida, el mal es una nube que cuando la golpeas solamente se disipa, luego se vuelve a juntar.
-Bueno...
-Sígueme.

Se dirigieron a la puerta de oro que, al ver que se acercaban, se estiró tanto que terminó como un pasaje cubierto de oro de alguna pirámide o de algún castillo. Fueron a través de él apoyándose en las paredes tibias, ya que por alguna razón temblaba como si balas de cañón colisionaran directamente con alguna de las paredes, retumbando todo como una campana. Parecía que aquel camino no tenía fin, era una luz la que los animaba a seguir, pero tanto demoraba acercarsele que el viejo se hartó.

-Basta, así que llegaremos nunca. Voltea, mírame a los ojos.

Esto hizo la chica, vio y siguió viendo lo que la maravillaba tanto y le daba tanta paz.

-Listo, un par de pasos más y...

Dejaron atrás la masa rectangular de oro y al momento esta volvió a ser puerta. Los había conducido a un jardín que los dejó a los dos impresionados.

-Nunca me dejará de impresionar este magnífico jardín.
-Es perfecto...
-¿Por qué la has traído aquí? ¡Está enferma!

De los arbustos salió un enano que tenía una gran arruga en medio de rostro, a ella le recordó las ilustraciones de los cuentos que le leían, le recordó a la bruja que era tan mala...

-Está matando a las plantas, debes hacer algo, debes sacarla de acá.
-Tú debes entrenarla.
-A no, eso no, yo hace mucho dejé eso. Los humanos son imposibles de enseñar, ¡no aprenden nada!
-Ella lo hará, es mi nieta, tiene mi sangre.
-Hará falta más que eso, déjala acá, pero con eso acaba todo, no más deudas.
-Lo sé, la traje también por eso.
-Oye, mocosa, ¿cómo te llamas?
-No se lo preguntes, no te quiere responder, le das algo de miedo.
-Vaya tontería.

Lo que dijo era verdad, la muchacha lo veía con un temor infundado.

-Aún no deberías tenerme miedo, cuando pases unos días quizá... Vaya, parece que es como tú, siempre dando un paso adelante en todo.
-Sí, es mi nieta- dijo con cierto orgullo.
-Entonces déjala, tú aquí has acabado. Te avisaré cuando esté lista.
-Eso espero.No te la vayas a quedar...

martes, 1 de abril de 2008

Cordera

Cuando los violadores se fueron la policía dio aviso a sus compañeros para que entraran y los capturen, no sin antes un poco de violencia por parte de ellos y de ella.

Interrogante

Cuánto más camina el muerto
para llegar al umbral del su casa
y sentarse alrededor del sofá
la familia de hijos que lo esperan.
El pan listo y caliente con la taza,
vacía aún, el café que el aire lleva
al cualquier parte que no sea esta
dimensión de alguna casa.
Qué tan hermoso el paisaje infernal
que nos escupe o vomita cada día,
cada hora, cada minuto del no tiempo;
Quizá lo suficiente para no llegar
a la mesa servida, a la gente paciente.
Cuándo podremos descansar,
¿se permite descanso entre la gente?
No más piedras y caídas, no más bienestar.

Diálogo en la oscuridad de la cueva

Al entrar en esa superficie densa y pesada las estrellas y todo lo demás cambió prestamente a un montón de roca dura y oscura que le erigía desde el suelo o desde el techo y apuntaba distintas direcciones. El abuelo suspiró arrojando el desgano, la invitó a que se acerque y se sentara con él a beber el té, frente a frente. La niña trató de alcanzar la posición de su abuelo, sin embargo había poca luz que ella pudiese aprovechar y se tropezó a unos pasos. El anciano no dijo nada, a lo mucho esperó que se levante y tantee hasta dar con su lugar, cuando esto ocurrió el abuelo logró percibir el olor a sangre.

-¿Te has hecho daño?-preguntó con preocupación.
-Un poco...No- contestó dubitativa la nieta.

El anciano le sirvió té y se quedó callado, la nieta hizo lo mismo, temiendo que pasara algo, si quiera interrumpirlo, pero nada de eso ocurrió, apenas y estuvieron un largo momento callados. Finalmente el abuelo habló.

-Eres una muchacha muy triste, no te pareces ni a tu madre ni a tu padre.
-¿Cómo es que sabe de mis padres?Nunca lo vi con ellos y jamás me contaron de usted.
-Yo dejé hace muchos años la familia; a tu madre la dejé con mi esposa cuando tenía tres años, yo recorrí el mundo en búsqueda de miles de cosas, al final las encontré todas y volví con mi fabulosa familia.
-Mi madre dijo que su padre había muerto...
-Ella no hizo eso, lo hice yo.

Dicho esto hizo que del interior de la piedra que los rodeaba saliera una luz parecida a la que da el fuego; todo se alumbró y formó sombras que temblaban ante el cambio tan inconstante de la intensidad... Se puso de pie el viejo y poniéndose encima una capa y sacándola bruscamente adoptó la figura de su madre, lo cual la dejó terriblemente perpleja. Al verla asustada habló.

-Aquella vez estaba con tus padres, justamente habíamos discutido sobre lo que haríamos al querer saber de mí, como nos tomaste desprevenidos yo hice que me vieras así y te conté que había muerto; una idea que no me gustó mucho, pero que al final tranquilizó a tus padres, tanto que no llegaron a decirte jamás de mí.
-¿Es que hiciste algo malo?
-A veces las cosas malas no son las únicas a las que tenemos miedo. Lo sobrenatural siempre asusta, creo que tiene que ver con la ignorancia... Tus padre creyeron que no era bueno que una niña como tú se entere de mis dotes mágicas, les parecía demasiada responsabilidad para ellos, por lo que no quisieron que sintieras esa carga.
-Entiendo...¿Pero mis primos y tío?
-Ellos saben que vivo, algunos saben mi secreto, no todos, es difícil confiar en la familia. Para mentirte imité a muchos de ellos.
-¡He vivido en la mentira!
-En la sobreprotección, mejor dicho.Pero eso no importa, estás aquí por una razón diferente, porque eres infeliz.
-Mis padres han muerto, ¿eso no es motivo suficiente para estarlo?- preguntó con cierta insolencia la niña.
-En realidad no, tampoco es cierto lo que dices, ese suceso lastimó a todos, pero a ti te afectó más, y no hablo espiritualmente. Al parecer abrió en ti todos tus males, algo que, si lo notaste, ha estado afectando a mi vida.
-No entiendo...
-No hay mucho que entender cuando conviertes la infinitud del universo en una oscura cueva.
-Lo siento, no tenía idea de que yo lo había hecho...
-Descuida, no lo hiciste intencionalmente, mucho de lo que hacemos lo hacemos con intensión, especialmente esto. Te voy a explicar lo que pasa contigo, ven, acércate más, hablo muy bajo y quiero que me escuches muy bien.