viernes, 29 de febrero de 2008

Rodeos

Yo sé que tú sabes, aunque te hagas la descontenta,
sé que apareces dormida bajo la cama
y disfrutas despertar colmada de estrellas...

Tú sabes que ignoro, que remedo inútilmente al gusano,
que soplo por tu ojo azul de loca
cuyo esplendor se abarcó en los suspiros mondos.

Ya que desconocemos tanto de todo, amor de sencillo,
¿Por qué vivir en lo que sabemos, saber tan finito?
Intercepta mis ánimos de seguir tus cándidos labios...

Aprovechando...

Se fue el último cliente y entraron las dos, drogadas. Cerró las puertas rápidamente y ordenó que cada uno bajara...Las tuvo por un largo rato frotando los dientes cuando las tumbó y las iba mareando sobre la alfombra. En eso sintieron su líquido las dos y oyeron que el patrón estaba entrando...

Mago

-Niño, espero que ustedes sepan, pero respecto a mí los mejores trucos los reservo para el final. No ignoro sus caras memas y aburridas, por lo que les voy a dar lo que les hará saltar de su sitio. Para eso necesito la ayuda de uno de ustedes.

El niño del cumpleaños se acerca.

-Serás tú. Entra. "Tatakín, takatán, ¡qué los huesos del difunto aparezcan ya!"

Las puertas de la caja se abren y encuentran en ella al cuerpo del niño bañado en su propia sangre, con los ojos mordisqueados y puestos en su boca. El mago ha desaparecido sin que se percaten...

Deseo por dos...

Aquel mudo corazón tuvo cien ojos,
todos ellos en lo menos del pensamientos,
toda cólera se sintió un volcán seguro
en la cámara inmerecedora de los huesos.

Aquí el cartón aseguró la libertad del beso,
se fue pagando a la bestia sensitiva
y sopló con libertad moral el amor
cuyo deseo era sólo tener esos dos cuerpos...

Enredos

Acordó cenar con una vieja amiga en el restaurante donde se conocieron. Él, que esperaba algo de toda esa cena se vistió de frac y compró mucho vino, el suficiente como para lograr su plan. Fue temprano a la cita, apartó una mesa en el local y despidió a todos, menos al cocinero; a éste le pidió que dejara la cena lista.

Mientras su amigo alistaba todo ella disfrutaba de un encuentro casual entre ella y un desconocido debajo de un puente, en la cabina telefónica:

-¿Quieres más?
-¡Sí! No acabes...
-Tengo que acabar...
-Espera...Sólo uno más...

Cuando acabó le dijo que la esperaba en un sitio muy concurrido para luego irse a cenar. Ella, sin pensarlo aceptó, encontrándose en la hora pactada y yendo a la habitación primero.

El cocinero se despidió de él y le pidió que cerrase. Asintió con los dedos, algo preocupado de la demora de su amiga. La llamó, su celular apagado.

En ese momento ella simulaba a una pantera mientras él la empujaba desde atrás.

Ya había pasado una hora. Él no la iba a esperar más... Cerró la puerta, no sin antes botar la comida a la basura. Caminó varios kilómetros de regreso a casa cuidándose de los posibles asaltos.

El desconocido se vino en su boca, finalmente acabó. Pidió al servicio a la habitación que les trajeran algo. Ella estaba contenta, hace mucho que no cogía así. Se puso la ropa interior y miró por la ventana. En eso, como si el contacto con el aire la hubiese despertado, recordó la cena a la que había faltado, por lo que se mortificó un poco y pensó en llamarlo, pero ahora el celular de él estaba apagado.

Al pasar la entrada de la ciudad se encontró, sin saberlo, cerca de donde estaba ella, a unas avenidas nomás...Por cruel peso del destino la encontró saliendo del hotel con el otro sujeto, éste dándole besos mientras exploraba sus piernas...No pudo hacer más que llorar y gritarle desde muy lejos que era una puta.

Los mil ojos de Fortuna

Todo era en la vida de Mario Testino fama y vulgaridad, ya que tal hombre de buenas y malgastadas intenciones cargaba consigo la cruz de la mala suerte. Era impresionante saber de él, de sus malas pasadas con el sexo femenino y de los aparatos que siempre llevaba sobre los hombros para arreglar. No que no saben es que cierta gente que acababa de llegar a la ciudad en busca de provisiones se cruzó con él de modo tempestivo, terminando el líder de aquel grupo en el suelo. Obviamente el caído empezó a injuriarlo, cosa nada rara para los que estaban por ahí o para el mismo Mario. Se disculpó condescendientemente y se marchó. Los otros ayudaron a levantarle, lo que causó gran sorpresa al hallar bajo sus pies una bolsa llena de monedas de oro; el hombre, aunque pobre, era honesto y pensó que debían pertenecerle a aquel salado tipo. Fue tras él sin encontrarle en toda la mañana. Ya dispuesto a renunciar fue a beber un poco de agua, encontrando a Testino con la cara hundida sobre la fuente, tratando de lavarse la cara que minutos antes se había ensuciado con mierda de camello. El hombre lo reconoció, pidió disculpas y le alcanzó las monedas, a lo que este respondió:

-Señor, esas monedas no son mías.
-Creí que lo eran, las encontré cuando caímos...
-Tal vez sea una señal.

Y efectivamente, ambos hombres compartieron el oro sin dueño y se hicieron buenos amigos, abrieron muchos negocios y se convirtieron en gente rica, aunque Mario no dejó de tener mala suerte en otros aspectos de su vida jamás...

jueves, 28 de febrero de 2008

Rama

Se abrazó incontinenti al esclavo que se sujetaba en la rama que colgaba mirando al abismo. Era un espacio asaz inmenso y la rama se iba rompiendo mientras más aquel capitán británico mecía sus piernas. El esclavo no se podía mover, y mortificado empezó a patear el rostro del capitán. El otro no se dejó vencer y se mantuvo igual durante algún tiempo, hasta que la rama se rompió y cayeron, saliendo de la superficie del agua con las cabezas rotas y muertos...

Ocio

Lanzábanle piedritas al ventilador que empujaba inútilmente las hojas que estaban debajo del pisapapel, aburridos...Uno de ellos se cansó y lanzó su lapicero, el mismo rebotó con intensidad y fue a parar en el cerebro de su profesora, justo cuando estaba a punto de entrar.

Misógino

-Padre: ¿qué son ellas?
-Son gansas, hijo.
-Qué hermosas...
-No, hijo, no las alabes; son malas, crean mucho mal en los hombres.
-No entiendo como algo tan bello puede ser tan maligno...
-El diablo tiene cara bonita, hijo; hazme caso y vayamos siguiendo.
-Quisiera acercármele.
-¡Te he dicho qué las dejes!
-¡Padre!

A unos pasos las chicas les ven inquietamente...

-Algo en mi interior me dice que debo verlas.
-Si lo haces no te querré más, no tendré hijo.
-Pues ya no lo tienes.

Y camino hasta ellas, temeroso por lo que le dijo su papá. Al conversar con ellas y parecer tan lindo lo acogieron; tiempo después se casó con una de ellas...

Buenas y malas intensiones...

-Señorita, yo le cedo el asiento.
-¿Acaso cree que no puedo estar parada?
-No entiendo.
-No se haga, ya me di cuenta que usted es de esos tipos machistas que hacen diferencia en el trato.
-No sé de qué habla.
-Ah claro, y seguro no tiene problemas con mi color, ¿verdad?
-¡Claro que no!¡Qué me importa que usted sea negra!

Los tipos que estaban alrededor se fijaron en él.

-¿Qué? ¿Está menospreciándome por ser morena?
-Yo no dije morena, yo dije negra, y no sé que diablos le está pasando, yo sólo le dejé mi lugar por si quería sentarse.
-¡Pues regrese ese asiento a su trasero porque no lo quiero!

Indica que baja al conductor y lo hace. Los otros lo miran con reproche...

Loca imaginación

"Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro...
Y a veces lloro sin querer..."
Mientras aún estemos solos
muchas veces te podré ver,
pero cuando quiera decoro
de tus dulces lágrimas beberé.
Yo no soy mayor que el oro,
ni soy un mozo bueno de querer,
yo nací buscando el coro
de los que cantaron ayer.
Mostrando los colmillos del lobo
una ternera dulce te haré
mientras muerda los escollos
de sangre, de vino en tu piel.
Te pintaré en tus hombros
rastros de sexo y rudo placer,
abandonada en un remoto
camino yo te podré saber.

Hilo de sueños

Soñó que caía de su cama por un abismo inmenso, interminable, y que detuvo su cuerpo una extensa y hermosa telaraña; al costado suyo había una infinidad de voladores insectos. Alzó la cabeza, tratando de ver más allá de lo que la telaraña le permitía, y observó con detenimiento a la araña gigante que avanzaba mientras se iba comiendo a los demás insectos. Desesperadamente trató de safarse de su camino, pero no lo logró, por lo que la imponente araña le arrancó con sus colmillos y le atravesó el corazón. Pero a pesar de todo no le mataba, seguía vivo y soportando el dolor. Tomó sus colmillos y empezó a tirar de ellos; la desesperanza y el miedo le hicieron esforzarse al máximo. Le arrancó las dos espadas negras y filosas y con ellas le desfiguró la cara. Cuando la telaraña se rompió con la caída de su dueño él despertó.

Por el pecado...

-¿Dónde estoy?
-Estás en el purgatorio.
-¿Acaso he muerto?
-Se necesita más para estar aquí?

El matón le da un golpe con una vara.

-¿¡Qué a sido eso!?
-Eso a sido mi golpe, el castigo que se me ha sido impuesto. Dios me mandó a azotarte entre esta oscuridad, donde habitan miles...
-¿Hay más gente aquí?
-No solamente gente, animales y amorfos. Pero tú no los puedes ver ni sentir, aunque estén cerca de ti.
-¡Qué horrible realidad!
-No es para menos, aunque te es bueno saber que tenías como destino cosas peores, de las cuales la menor era un estadía eterna en el infierno.
-¿Y qué pasó?
-Tú esposa pasó toda su existencia haciendo honores religiosos a tu favor, casi al punto de convertirse en una santa.
-¡Qué dios la bendiga!
-Pero incluso en contra de su voluntad el Altísimo no permitió que te fueras sin castigo, del cual pesa el infierno que la hiciste pasar cuando estaban en vida.
-¡Yo no le hice ningún mal! Le hice lo que merecía: le di hogar, alimento, todo lo que necesitaba para verse hermosa...
-Pero todo no lo quisiste compartir; la encerraste como si fuera un ave, la mataste por eso...
-¡Imploro el perdón de dios!
-Se te será dado cuando cumplas tus castigos.

Luego que fue azotado con la barra de hierro quedó tirado a un costado de un plato con su comida, el verdugo salió de aquella habitación oscura por un pasillo que daba a una habitación lujosa y alfombrada. Se quitó la bata y la ropa interior. Fue caminando desnudo por toda la casa, hasta que llegó al baño, donde estaba la esposa del prisionero tomando un baño en la tina y bebiendo un vino blanco.

-¿Cómo te fue?
-Como esperábamos...Tenías razón, se creyó todas las cosas religiosas que le he dicho. Un par de meses y te amará tanto que cuando lo hagamos resucitar te tratará mejor que a una diosa.
-Me encanta la idea...

Sale de la tina con algo de espuma en las piernas y los brazos, le da un beso y con la mano izquierda hace que baje en línea vertical y le estimule todo. Luego le lleva a la tina y le hace fogosamente el amor.

Estrategia

-¿Ese es el tipo que te gusta?
-Sí, ¿no está bueno?
-Mucho...
-¿Le vas a conquistar?
-No puedo acercármele, recuerda que ya estoy comprometida...
-Lástima...Me lo quedaré yo entonces.
-No seas loca, el que esté comprometida no me impide conquistarlo; tendré que hacerlo precavidamente.
-Suerte...

Aquella tarde fue a conversar con el padre del chico.

-Señor, vengo a hablarle de algo serio. Su hijo desde hace poco, cuando nos conocimos, empezó a seguirme a todas partes. Salgo a la escuela y me lo encuentro en el camino, cuando tenemos clases se sienta cerca de mí, empieza a hablarme y a distraerme; en los recesos se mantiene a un metro de nosotros...Mis amigas no quieren estar conmigo por culpa de él... ¡No sé qué hacer!

Mientras el padre oye todo, sorprendido, y ve llorar a la chica va creando un concepto negativo de su hijo:

-No tenía ni idea de ese comportamiento... Lo lamento mucho, pensar que es mi hijo el que te hace esto...Hablaré con él, no te preocupes, él no te volverá a molestar.
-Gracias...

Horas después el hijo llega a la casa, su padre lo está esperándolo en el vestíbulo:

-No subas, tenemos que hablar.
-¿Qué ocurre, papá?
- Vino la chica a la que acosas a contarme todo.
-¿Quién?
-No finjas, Fraklim, ella estuvo aquí hace unas horas, me contó que la sigues a todas partes, que la buscas. Estás afectando su entorno; vino llorar para implorarme que intercediera por ella. Y me lo vas a prometer, hijo, no la vas a volver a molestar.

El chico sospechó de que se trataba todo, ya que la realidad era distinta; era ella la que le esperaba en todos lados, la que le seguía, ella y sus amigas. Le gustó mucho la idea.

-No te preocupes, papá, ya no la molestaré más.

Al día siguiente él se acercó, ella le sonreía pícaramente. Pero resultó que no había contacto, la gente la conocía y tenía que cuidarse. Por eso fue otra vez a visitar al padre:

-¡Es algo que ya no creo poder soportar! Ayer me quedé al final en los baños, y ahí estaba él, con el pantalón abajo, jugando con su... Me dio tanto miedo y asco que grité una vez, mis amigas vinieron y entre todas lo sacamos. ¡Fue espantoso...!

El padre se quedó estupefacto.

-Yo hablé con él... Me prometió... ¡Es un maldito!

Le prometió que tomaría medidas extremas. Cuando se despidió de ella subió al cuarto de su hijo. Abrió la puerta sin avisar, encontrándolo con la mano derecha dentro del pantalón. La reprimenda fue dura, casi llegó a la violencia. Decidieron cambiar a su hijo de colegio.

-Vengo porque necesito preguntarle algo.
-¿De qué se trata, hija?
-¿Su hijo estuvo aquí todo el día ayer?
-Sí, se quedó conmigo reparando algo. ¿Qué pasó?
-Ayer me quedé sola en mi casa. Verá, mis padres me dejan siempre sola los domingo, es su día de pareja...Normalmente mis amigas me acompañan, pero ayer no pudieron, por lo que me quedé sola...Mientras estaba en la piscina sentí que alguien me estaba observando, volteé y vi a una persona que se escondía, me asusté y regresé a la casa. Me pareció que era de la misma contextura que su hijo, y me alarmó; pero ahora que lo desmintió su versión estoy calmada.
-Te entiendo, pero no deberías creer que todos los mirones de la tierra son mi hijo; piensa que tienes un cuerpo muy lindo y que probablemente hay muchos que están detrás de ti.
-Estoy comprometida, ¿no lo sabía?
-La verdad es que no. Ni siquiera lo sospeché, me pareces muy niña.
-Tengo 20 años y sé claramente lo que quiero.
-Me alegro por ti.

Se despidieron para siempre sin saberlo y el padre subió con su hijo.

-¿Quién era?
-Era ella, vino a conversar conmigo de algunos asuntos... ¿Tú no saliste en ningún momento ayer, verdad?
-Claro que no, estuve todo el día contigo arreglando el techo.
-Menos mal. Le pasó algo que la asustó un poco: creyó que mientras estaba sola en su casa alguien la estaba vigilando.
-¿Y qué hacia sola?
-No sé, dice que siempre se queda sola en su casa...

De inmediato entendió que ese era el mensaje, por lo que se alegró y esperó impacientemente hasta el siguiente domingo.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La sortija

Había ido con sus cómplices a robar todo lo que encontrarán en la tumba de aquél obispo, en especial el anillo... Sus allegados levantaron la piedra que conducía al cuerpo y a las joyas y él se adentró para juntar y sacar todo el oro. El cuerpo estaba todavía entero, no había sido mermado por los gusanos que apenas y estaban por la piel y por los ojos. Sin asco le arrancó las joyas y el dedo descompuesto con el anillo, lo guardó, ya que era lo más valioso del botín, y lo demás lo fue sacando.

-¿Encontraste el anillo?
-¡No, ya revisé sus manos, no hay rastro de alguna sortija!
-¡Busca bien!

Por intuición sabía que aquellos dos esperaban matarlo cuando saliera, por lo que tenía listo un poco de veneno mezclado en un polvo.

-Ya va a amanecer. ¡Dejémosle ahí!

Y soltaron la piedra. El sujeto que estaba adentro con el veneno en la mano no supo que hacer, dejó el polvo a un lado y trató de mover la piedra, pero todo era en vano. Resignado se quedó ahí, percatándose luego de su descuido al haber dejado parte del veneno en el aire que iba respirando. Pronto se sintió mareado, temeroso, los gusanos empezaron a darle asco y miedo, por lo que respiraba más el veneno y trataba de traerse abajo a la enorme piedra. Muchos de los que pasaron por ahí oyeron eso y se asustaron pensando en el muerto. Llamaron a un religioso a velar por el muerto y este llegó, escéptico y desganado, pidió la ayuda de unos guardias para poder levantar la piedra y entrar a la tumba. Eso se hizo y fue sorpresa para ambos, para el encerrado y el velador, al encontrarse cara a cara, uno de ellos hinchado y morado por los efectos del veneno, el otro anciano y asustadizo. De inmediato el cura corrió gritando junto con los otros. El encerrado al poder respirar un poco de aire salió de la tumba y fue, casi arrastrando, hasta una fuente.

Playa

Tendidos en la arena
los cuerpos pútridos disfrutarán sus vacaciones;
comerán pescado y le verán el culo
a la Venus que no viste sus calzones.
El sol no matará lo que no tiene vida
ni a la piel que el agua sostiene
como una palma que la moneda tiene
de casualidad, porque de casualidad hay vida.
Habrá para beber los senos de las diosas
y todo el veneno que nos dan los rones,
habrá un poco de sexo fuerte por las noches,
tal vez una semilla abdominal, culposa.
Serán los que naveguen en desperdicio los señores
cuya mano hizo nacer la lenta muerte,
podremos vivir un poco más mediocremente,
pero no será mal la injusticia con ladrones.
Los gusanos serán la arena en los alrededores,
los que descansan sobre ella algunos bienes,
pobres son los simples que no tienen
poder para comerse los lujosos caracoles.

Pozo

Los guardias están exhaustos por el inclemente sol y sobre la cabeza y la barba les quema el yelmo. A unos pasos un pozo los espera; deciden no hacerle esperar más y caminan hasta él, jalan de la cuerda y suben lo que creen que es un balde.

-Hola, ¿podrían desamarrarme?

Los guardias gritan y el que tenía la cuerda la suelta. El hombre amarrado cae y cuando toda el agua piensa que todos son unos cobardes...

Las flores sexuales

Ninguno de sus amigos se lo había creído, pero cuando avanzó a la puerta del convento y se tiró al suelo como un sapo, entendieron que no era mofa. El viejo abrió la puerta como de costumbre y se encontró con aquel andrajoso e intencionado joven, levantándolo para que no cause penas a extraños y conduciéndole por los pasillos de la casona. Lo llevaron y por un par de días le hicieron descansar en uno de sus tantos cuartos. Cuando lo vieron limpio y rosado iniciaron una ronda de preguntas con el propósito de enterarse de las razones de su estado y alguna información valiosa. No tardaron en entender que el tipo era falto de lenguaje y, además, lo tuvieron por medio sordo. El viejo mayordomo le hizo entender que los movimientos que hacía hablaban de una azada y de un pequeño jardín que necesitaba de cuidados, y quién más propicio que él en ese momento para retribuir la caridad de otros. Todo iba de acuerdo a su plan: aquellas personas le tenían por incapacitado, o peor aún, por tonto. Trabajó por una semana en aquel tranquilo espacio, cuyas tardes eran supremas, ya que alcanzaba a ver a muchas de las monjitas que pasaban por ahí. Cierta vez se quedó descansando sobre su camisa con el torso desnudo, una de las más bellas y mimosas de todas paseaba por ahí; su naturaleza le hizo plantarse frente al jardinero que aparentaba estar dormido; sus ojos pasaban sobre la desnudez del cuerpo como si fueran piratas desenterrando un tesoro. Al cabo de un momento se levantó el individuo y la encontró frente a él, linda e inquieta. Tomó con su mano el cuello y después de hechizarla con algunas caricias de amor la llevó a un pequeño cuarto de madera en lo más apartado del convento; ahí sucedió lo que sucede y cada uno volvió a sus labores, salvo que la misma escena se repetía desde aquel día unas dos veces; aunque tuvieron excesivo cuidado, hasta que una compañera suya descubrió todo, sin embargo, deseosa de probar ese placer que se le había vedado visitó a diferente hora al jardinero, siendo dos las que se habían aferrado al deseo. Poco tiempo pasó para que las dos amigas se contarán los sucesos que respondían a las visitas transgresoras al cuarto del jardinero, por lo que empezaron a visitarlo al mismo tiempo. Como las mujeres no son tontas y saben cuando se pierden de lo que otros se están divirtiendo, se corrió pronto la voz de aquella orgía inocente que se daba en los jardines, por lo que nuestro protagonista aumentó de necesitadas y por lo tanto de trabajo, haciéndose cada vez más difícil poder tratar bien a las flores. Decidido de acabar con toda esa farsa fue a hablar con la madre superiora:

-Verá usted, los días aquí me han sido gratos en notorio exceso, he disfrutado de sus jardines y de sus chicas, he cuidado con pasión a sus plantas y de eso no me quejo. Pero un hombre no es una piedra; la piedra no se cansa de estar sentada en un mismo sitio, el hombre sí, se cansa de mantener satisfechas a diez mujeres, aunque sean todas divinas.

La mujer alzó los ojos y espetó:

-¿Usted habla?
-Es algo notorio, ¿no?

Y no habiendo nada más erótico para ella que el ímpetu animal de los hombres cayó bajo un momento de atracción irracional hacia aquel hombre, disfrutando de la dote- o de las sobras-que habían disfrutado sus queridas.

Pasado el momento tomó la decisión de hacer permanecer al chico, que a pesar de ser lujurioso era bueno, y sobretodo mantenía a sus niñas contentas; por lo que habló con todas ellas al respecto y acordaron dividirse los días y las horas.

El mayordomo murió y el chico pasó a hacerse cargo de sus funciones: por muchos años amó con desenfreno a cada una de las chicas, teniendo hijos y ayudando en sus discretos partos en las paredes del convento; trabajando honradamente hasta la vejez, cuando todas le retribuyeron parte de los bienes de sus familias, pasando sus último años en un paraíso azul y terrestre.

martes, 26 de febrero de 2008

Chocolates

Está como en sus peores días, con el semblante triste y los ojos que no saben a qué mirar. Él la observa desde el otro lado. Se apiada de ella y va a conversar. Ella siente su presencia y, sin palabras, le rechaza. Él se aleja, pero no se rinde. Busca su mochila y vuelve corriendo hacia ella. Se acerca y cuando la otra lo va a botar le toma su mano y deposita un par de chocolates.

-Son lo mejor para la tristeza; pruébalos.

Debate

-Yo estoy a favor de la pedofilia.
-Yo en contra.
-De acuerdo, cada uno de ustedes este listo, el debate va a comenzar. Ya, empieza tú:
-Todos creerán que el tema de la pedofilia es un tema insalvable. Quizá no les falte razón, pero muchos de nosotros no hemos abordado de manera adecuada el tema. Dejamos que nuestra pasión rija esos momentos cuando es la consciencia lo que debe juzgar estos hechos: Díganme: ¿es normal qué un hombre sienta deseos hacia una niña?
-¿Es una pregunta para su contrincante?
-Sí, ¿por qué no?
-Por supuesto que no es normal, es una aberración.
-¿Considera aberrante qué un hombre tenga problemas psicosexuales?
-Sí.
-¿Pensaría, entonces, que una persona que sufre de depresión es aberrante?
-Son problemas distintos.
-¿Por qué? ¿Por qué en un caso participa el sexo y en el otro no?
-Exacto.
-Entonces considera que el sexo es la razón que vuelve al problema repulsivo.
-Yo no he querido decir eso.
-Pues lo ha estado diciendo desde que hemos empezado. No sé en qué cabeza puede concebirse la idea de que el sexo es algo negativo.
-Le informo que hay millones de personas que piensan que el sexo va más allá del libertinaje.
-Sí, claro, lo que demuestra que muchas veces las masas no tienen razón.

(Pifias del contendor y el público)

-Orden; se le acabó el tiempo, ahora es el turno del opositor.
-Señores, estuve pensando toda la noche sobre las razones que daría mi contendor para defender a la pedofilia, descubrí que ninguna es convincente, por lo que no tendré que hacer más que negar las cosas que se dice: la pedofilia atenta contra la voluntad del menor, crea daños severos en la mente del niño, es una plaga que, quizá, se ha satanizado demasiado, pero eso no hace que deje de ser un problema.
-Entonces me da la razón sobre la satanización del asunto, perfecto, gracias.
-Déjelo hablar.
-No se preocupe, ya no tengo más que decir al respecto.
-Bien, entonces voy a continuar: A nivel mundial jóvenes de 15 o menores de 18 años han tenido algún acercamiento sentimental con personas de mayor edad; se sabe que en algunos sitios del Perú se conserva la tradición de casar a la niña cuando cumple los 10 años de edad, los maridos no son precisamente jóvenes, son adultos que trabajan y que inician, respetando las leyes religiosas, un hogar. La menor se acostumbra, por tradición, a ese tipo de vida que salta de generación en generación.
-Lo mismo hacen los musulmanes, no aceptamos esas prácticas en la cultura occidental.
-En realidad acabo de demostrar que si lo hacemos.
-De todos modos no es aceptable.
-Concordamos entonces que es un asunto social.
-Sí...
-Podríamos compararlo con el asunto de que una mujer decida las parejas y las relaciones que quiera tener.
-No se puede, son cosas distintas.
-¿En qué?
-La mujer es una persona madura, construida, los años la acreditan.
-¿Pretende decir que la edad influye de ese modo tan radical en las personas?
-Sí.
-Entonces está negando la sabiduría que puede tener un hombre de 23 años, salido de la universidad, que un hombre de 70 al que nunca le interesó estudiar.

(Comentarios del auditorio)

-Sabemos que lo que causa daño mental son las impresiones fuertes, sobrepasan nuestra capacidad y causan ese daño. Yo no defiendo a la violación, señores, yo defiendo a la libertad, a la libertad de una persona que quiera estar con alguien de menos edad que ella. ¡Qué un mal límite no nos diga que necesitamos 18 años para poder importar en la realidad!

(El auditorio estalla a favor)

-¡Orden! Debido a los amplios puntos de vista que están a favor de la pedofilia declaro que la parte que defiende su razón ganó el debate.

(Euforia del público, señal de desprecio hacia el protector...)

Vista

Mi ojo no ve nada sin los tuyos,
mis ojos no saben de otras gentes,
¿Qué es del ojo que no tiene pierde
y que es libre como lo es ninguno?

Está ciego porque de todos huyo;
las miradas han salido de las pieles
con la misión de atrapar a los fieles
que hacen de la castidad su yugo.

Mis ojos no requiero para seguir
tus pasos por el oscuro abismo:
siento las lianas del aire en el pelo.

Un globo no es digno para ti,
ni flotar entre lo vacuo o el lirismo.
Errante en el mundo, coronado ciego.

Piedras

Su caso era particular, una falacia del destino. Cada vez que el ponía un utensilio sobre un plato con comida, aparecía una piedra de diverso tamaño. Raro y vergonzoso era para los restaurantes verlo escupir piedras del tamaño de una mora y juntarlas a un extremo del plato. Los cocineros no se explicaban como iban las piedras hasta allá, por lo que muchas veces lo acusaron de no querer pagar la cuenta. Era errante, ya que rápidamente los establecimientos de un pueblo le declaraban persona no grata, empezando una hambruna que duraba un par de semanas... Especialistas investigaron el asunto y no pudieron darle explicación. Sólo se sabe que cuando aquel tipo murió el forense sacó miles de piedras de su abdomen.

Verano

Todo era verano por las playas que solía caminar. Las personas eran de alcurnia, y mucha de ellas se tendían, únicamente, a quemarse la piel blanca y a despreciar a los demás. El agua estaba vacía de personas, los jóvenes de aquella comunidad no se quedarían a disfrutar de esas exclusivas aguas. Sería el único en todo el verano que se daría un chapuzón por allá. Sería el único que se ahogaría y no volvería nunca más a entrar a su casa.

lunes, 25 de febrero de 2008

Gente de más

Hay gente que no vale la pena, esto es seguro, pero, ¿Cómo definirlos? ¿Cómo definir que tal o cuál no vale lo que se espera de ellos? Métodos debe haber, pero aún así, ¿qué dice que no pueda cambiar eso? ¿Qué obliga realmente a hacer ese cambio? Son preguntas con respuesta, el problema es saber si alguien tendrá valor para contestar y decir una verdad a medias.

El ciego

Es ciego, oye el ruido del camión que casi lo atropella, huele las naranjas que transporta. El conductor le insulta, cree que los lentes negros son de moda. Ha sobrevivido años en esas condiciones por las calles peruanas, está superdotado para trasladarse por cualquier calle del mundo sin algún mugriento animal o un estorboso palo. Las mujeres se ponen mucho perfume, piensa. Es sofocante el calor y repugnante esa masa viscosa que se crea al contacto del humo y el sudor. Ha manchado toda su camisa, de eso está seguro. Oye la venida del transporte y le pregunta a un tipo hacia adonde va, éste le dice que va a la dirección deseada. Sube y una señora es obligada a cederle el sitio. Hay miles de olores en aquel sitio llenado de gente, es sofocante. Termina de contar en su mente y pide al señor que pare. Baja y busca con su mano derecha, para cerciorarse, la pared empedrada del paradero. Camina por doce sitios diferentes para llegar a la casa. Llega, lo sabe por el olor a manzana. Toca y ella le abre, entra. Adentro conversan de todo, hasta que ella calla cuando, improvisadamente, saca el anillo y le pide matrimonio.

El recinto

Era un recinto blanco, iluminado sin ninguna ventana. Cuando ingresaron-quién sabe por donde- el mago ordenó a sus sirvientes que se largaran; ya solos, oscureció la cámara y las paredes destellaron débilmente auroras de color naranja. A partir de ellas aparecieron dibujos con bordes brillantes y policromos de animales y criaturas mitológicas que atravesaban como un rayo la bóveda que tenía sobre sus cabezas. Aquella princesa se sintió impactada con tal hermoso espectáculo, como si este le recordara a una jungla. El mago se acercó y le miró un rato a la cara, luego la besó y la bajó lentamente al piso...

Violación

Forzada se la llevó al río
en busca de su sirena.
Las hierbas crecían
cerca de la morera
y con un ligero espacio
que tienen las azoteas
cuando son atacadas
por la lluvia de estrellas,
el ángel con pico plateado
y una manta a ciegas.
El agua toma gravedad
mientras sonroja las piernas
sobre el pantalón de la orilla
en un beso de luces e hileras.
Termina y la abandona
en la senda de las culebras
y le deja pequeños despojos
en un liquido blanco, ginebra.

Hambruna

Todos teníamos hambre, el flagelo del estómago en nosotros se iba acrecentando. Mi hermana, la menor, estaba con los ojos inocentes mirando el lado salvaje del alma. Todos nosotros nos vimos entendiéndonos y olvidando el perdón. Ella nos llenaba en nuestras maniáticas cabezas. Rulfo tomó la cierra que había atado a su cintura y la levantó. Supimos que era el momento...La tomé entre mis brazos y le dije muchas veces las palabras de los enamorados hombres, le tapé la boca con un pañuelo y mi fiel amigo la cercenó para todos nosotros...

Alzheimer

-¿Quién es usted?
-Amor, ¿no me recuerdas?
-No le conozco, váyase.
-No me voy a ir.
-Váyase, en cualquier momento llega mi esposo y lo va a poner en su lugar.
-No pienso dejarte.
-¡Auxilio! Un tipo me está acosando, ¡ayuda!

Se acerca un doctor y el dice al oído:

-Olvídelo, será mejor que se vaya y vuelva más tarde, ella no lo reconoce.

domingo, 24 de febrero de 2008

Alteraciones climáticas

-Mira mamá, está nevando.
-¿Y qué tiene de raro?
-¡Qué nieva en Ecuador!

Trivialidad

-¿Has leído alguna vez algo de Sofocleto?
-No, ¿me pasas la sal?
-Levántate y cógela tú misma.
-De acuerdo.
-¿Quién es?
-¿Quién?
-El tipo del que me hablas...
-No importa, sólo come, se nos hace tarde.
-No me irás a dejar...
-Hoy tengo ganas de hacerlo.

Después que comió se fue a la escuela.

Catálogo

-¿Le gusta alguna del catálogo?
-Sí, tráigame a la negra, por favor.
-En estos momentos no está disponible, ¿desea a otra mientras espera?
-No, esperaré.
-¿Desea algo de tomar?
-Un café, por favor.
-Veré si consigo...

Viajero en el mar del infierno

En la senda de los cisnes
viaja, seguro, un magnánimo,
acompañado de cotes y crines
en aquel carruaje fúnebre.
Los peces le acompañan
y lo esconden de los normales,
de los que, desposeídos,
fueron hombres solamente.
¿Adónde va el tesoro
de una época casi olvidada?
Hacia la tierra de los bazos
por falta de corazones.
Al rey lo recordarán
por los anillos de girasoles
y por subir al guerrero
hasta un tosco y torpe pedestal.

Verdad

Estaba tirado sobre una toalla en la arena blanca y bajo el sol imperioso observando con detalle la inmensa variedad de bikinis enanos y sus impresionantes portadoras. En eso un tipo se acercó y le dijo al oído:

-¿Te gusta mi esposa?

El tipo, percibiendo el peligro, respondió:

-¿Cuál de todas es?
-La del bikini rojo.
-Pues sí, está estupenda, felicidades.
-Gracias- levantó su imponente cuerpo y el dio un derechazo a aquel bastardo que no podía mentir.

Niña

-Ya terminé, puedes vestirte.

Ella no responde, se queda quieta.

-¿Me has oído?
-Sí...

Él puede leer lo que siente a través de su mirada. Avanza hacia ella, deja el pincel y la paleta a un lado, la besa, pasa sus brazos por debajo de las rodillas y la nuca, se la lleva al sillón que tiene a unos metros más allá.

sábado, 23 de febrero de 2008

Premolición

Bajó por las escaleras gritando, empujando muebles y botando cosas. Su esposo se acercó a preguntarle sobre lo que pasaba. Ella no podía hablar, pero le mostró la fotografía de su hijo, ahí una guadaña empapada de sangre flotaba al costado de su cabeza, el cuello estaba lleno de ella...

Caso de una mujer bonita en una librería

La mujer no le devolvía el saludo a nadie. Entró a la librería y se puso a ojear libros, mientras los pocos seres vivientes que estaban ahí se ponían a ojearla. Su vestido violeta era moderno y resaltante, su figura era la de una diosa romana. Las mujeres que estaban ahí-y que no eran lesbianas- jamás habían visto a una chica que le prestara tanta atención a los libros, especialmente siendo guapa. Los estantes estaban copados de autores que eran de su predilección, y no dudaba en tomar los libros más bajos y metidos, con decir que se inclinaba, muy condescendiente, al esfuerzo que requería tomarlos, haciendo que los presentes exhalaran hondos suspiros. Una chica, incluso, le acomodó la falda. Cuando terminó -después de tres horas- se acercó a pagar, pero los chicos que se habían quedado alrededor se adelantaron y le pagaron, en honra al buen espectáculo. Ella les dijo que ni pensaran en conquistarla (muy refinada ella), y se marchó.

Rey, recuerdo...

Oh, un viejo dolor del pasado
regresa a mirarse en la ventana,
relámpagos silenciosos
que entre las nubes se estancan
sobre las hojas de los libros
que hace mucho ahí volaban.
Unas manos tibias apartando
el sudor, y los callos penetraban
el nervio que martirizaba verte
mientras hacías caridad al alma.
Unos besos deformados en el aire
traían de la mano a la tarde clara.
Un caballero matando a un dragón
se agazapaba bajo tu espalda
mientras los reyes a la deriva
hunden sus manos en tu gracia;
codos sumergidos, luces amarillas:
la orgia de las formas estereotipadas.
¿Por qué vuelves a encontrar
el paisaje que ya no cambia?
Regreso desde la memoria del tiempo
con una corona de albas,
y te ofrezco, caballero,
gobernar en el reino de las hadas.

Sucio

Estaba asqueroso y el sudor mojaba sus zapatos. O miraba a la tierra que había en el camino o desviaba la vista a algún comerciante de baratijas para esquivar la mirada reprochadora del prójimo. Sin poder evitar una zona congestionada de gente corre empujando a personas que le reprochan su mal olor en vez de su pésimo comportamiento. Llega, finalmente, a su casa, entra por la puerta trasera y se encuentra con el plomero.

-Me temo que el asunto es grave. Tendré que cambiarle toda la tubería.
-No pienso moverme de esta casa.
-Ese es su problema; por cierto, debería darse un baño...

viernes, 22 de febrero de 2008

Ahogamiento.

Cierra todas las ventanas, cubre los bordes de las puertas, baja las persianas. Luego enciende los papeles y deja que el humo entre hasta adentro.

50

Estaban de pie 50 hombres en aquella barcaza, listos para abordar el barco y disfrutar de sus placeres. Cuando el capitán dio la orden de acercar la barcaza a la cubierta los marineros ayudaron a subir a los 50 náufragos.

Aliento

Y entonces ella calló, dejó que él la sujetara la cintura con sus fuertes manos, la acercó hasta su ombligo y levantando los talones le dio un beso. Luego él expulsó su pútrido aliento sobre sus labios; traumando para siempre a su novia.

Melancólico

Beber un jugo con moscas
y evitar que tengan descendencia,
jugar con la lengua y la cría,
escupir un poco de los pedazos del huevo.
Espantar a la sombra con un chasquido,
darle manotazos a la pared despintada,
huir con la sangre ácida del horizonte
hasta donde se acumulan los remangos de la tierra.
Oír con tristeza lo que te dicen los ojos,
mirar las formas compuestas de los amigos,
bullir como la parte trasera del agua
y llegar a las piscinas donde mueren los adultos.
Lamentar no tener para comprar papel
y vivir molesto con los cibernéticos virus,
hacernos daño mutuamente, como una pareja,
separarnos cuando las cosas ya no funcionen bien.
Esperando que llegue a casa, que traiga buenos domingos.
Tal vez un poco de silencio para callar.

Control de ira

Es alto, desgarbado, con una actitud bastante fementida. Lleva, fuertemente, en los brazos pegados al pecho, un par de libros y cuadernos que acaba de comprar, finalmente. No le importa sentirse paranoico, pero sabe de su suerte y que en cualquier momento algo le pasará. Un tipo corre unos milímetros detrás de su enamorada mientras ésta lo jala al centro comercial. Como él es algo invisible choca con el chico y va a pasar a un cerco de púas, en el cual se araña toda la cara y se hiere las manos con el oxidado metal. Los que estaban corriendo dan la vuelta y van a socorrerlo, lo levantan y tratan de buscar papel para vendarle las heridas. El chico no hace caso de lo que le dicen, él busca sus libros en derredor. Los encuentra colgando de un hilo con plateadas espinas; están todos rasgados, algunos rotos. Sus ojos se ponen rojos, como queriendo llorar, pero su rabia lo detiene. El tipo dice -o cree que dijo- que debía tener más cuidado al momento de caminar. Gira y sobre él, a su novia le da una patada. Lo arrastra hasta los alambres y refriega su cara contra ellos. le da golpes en la parte baja del estómago y, con sus manos lastimadas, toma los filamentos y los amarra en sus extremidades. Lo patea hasta que ve salir sangre de su boca.

Ofrecidos y ofendidos

-¿Aló?
-Buenas tardes, llamo de su banco para ofrecerle una afiliación al último plan que hemos creado que le permite...
-Disculpe, no estoy interesado.

-¿Aló?
-Buenas tardes, soy la señorita que hace un minuto llamó, sólo quería terminar de informarle que...
-Ya le dije que no me interesa.

-¿Aló?
-Hola, soy yo de nuevo. El plan carece de intereses y le da facilidad de préstamos cuyas cuotas puede pagar hasta...
-¿Qué mierda de no estoy interesado no entendió?
-Perdóneme, señor, pero no permito que me hable de esa forma. Bueno, no desprecie una oferta que no sabe en su totalidad.
-Mire, señorita, en estos momentos estoy ocupado, me está distrayendo con cada llamada que hace...
-A sí, seguro, algo muy importante. Dígame, ¿usted cree qué disfruto llamando a personas que prefieren mandar al diablo por no dejar de ver un mugroso partido de futbol?
-¿Qué le hace suponer que estoy viendo un partido de futbol?
-El volumen del televisor: oigo claramente la voz del locutor.
-Adiós.

-¿Qué mierda quiere?
-Su casa no, quiero que acepte la oferta.
-¿Sabe qué? Usted ya me hartó, de inmediato voy a llamar a mi abogado y la voy a hundir a usted y a su puto banco. ¿Entendió?

-¿Acaso no le quedó claro?
-¿Señor?
-¿Quién habla?
-Hola, mi nombre es Manuel Ordoñez. Llamo de su aseguradora para ofrecerle...

jueves, 21 de febrero de 2008

Fin de la historia

Era la última persona en el planeta, el último rastro de mal llamada humanidad, su cuerpo era débil y las circunstancias extremas. Más allá una nube de químicos le carcomió la piel y lo dejó aún vivo para que las cucarachas se lo puedan comer.

Motivación

El motor no dejaba de sonar, podía oírse el lodo que pasaba por el tubo mientras todos se cogían la cara, esperando que acabe para poder empezar. Algunos cocodrilos nadaban cerca de la nata verde que flotaba y se desprendía cerca de la orilla. Los enormes trabajadores perdían su tiempo sacando esas pestilentes aguas y reparando esa maldita tubería. Cuando el aviso del baño portátil cambió y salió un feliz y motivado guardia. Éste caminó hacia ellos y le dio un manotazo a su amigo, diciéndole que era su turno y que la jefa esperaba.

Mirar...

La chica no lo nota, pero desde aquí se le ve todo lo incorrecto. Probablemente está borracha como sus amigas. Tiene una falda que no llega a tapar sus muslos y está toda desparramada sobre el asiento, con las piernas bastante liberadas. No tiene nada debajo de ella, seguramente la ha perdido en algún cubículo de algún baño...Una de ellas ha quedado mirándome, sonriendo mientras sostiene la cabeza mareada de su amiga. Con los ojos me ha señalado la bragueta, está abultada, como si tuviera un palo erecto. Me tapo con los cuadernos que tengo, me sonrojo. Qué vergüenza...

La cabeza

Le voy a contar como ocurrió todo, capitán. Era tarde y había salido del terminal apenas una media hora. Yo escuchaba a ese locutor alemán que habla con un dejo muy extraño y que transmite a esta hora por esta radio cuando sentí un impacto en la cola del camión. Traté de ver por los retrovisores pero no encontré nada, así que bajé y me asomé un poco: ahí vi que un auto compacto y rojo se había estrellado en el centro de las luces. De inmediato llamé a mi central para que pidan ayuda y corrí para auxiliar a los heridos del carro. Gran parte del vehículo se había hecho añicos y los fierros retorcidos no dejaban que vea el interior, por lo que me di la vuelta y trate de entrar por el asiento del copiloto. Pude abrir la puerta, que estaba desatascada, no como la otra, y me agaché para ver mientras preguntaba si alguien estaba herido: vi al chofer inconsciente, recostado sobre el volante con algunos rastros de sangre y moretones en la cabeza y... ¡Y a su costado estaba la cabeza de una mujer! La sangre había manchado todo el tapiz del asiento; atrás estaba oculto el cadáver. Cuando regresé para advertir de la situación vi que el conductor ya no estaba, de algún modo se había salido por la puerta que estaba atrancada y corrió lejos del lugar. Lo perseguí hasta casi atraparlo, pero cuando la patrulla llegó me detuvieron y el tipo desapareció saltando entre los montículos de nieve.

La llegada del fantasma

Era la perfecta luna llena alumbrando parte del cielo en una noche sin estrellas, pero inigualablemente clara. Las hojas y las ramas del bosque habían perdido sus colores y solamente se veían oscuras desde donde las miraras. Un viento sin personalidad arremetía contra todo el vale, haciendo temblar a las casas de madera y de techos de tapias. La familia de Fernanda estaba despierta; el padre temblaba mientras sostenía un enorme rifle y una escopeta de dos cañones en cada mano. Toda la familia estaba reunida, casi a oscuras, alrededor de la mesa larga y cuadrada de cedro. Los integrantes de la familia estaban aterrados por cualquier ruido o sombra que mirasen, excepto Fernanda, que estaba quieta y pensativa sosteniendo un quinqué. Cuando la luz de la luna aumentó aún más su intensidad (casi alcanzando la luminosidad del sol) los alrededores de la casa desaparecieron detrás de las ventanas y todos los muebles y cuadros comenzaron a temblar. El padre tenía listas las dos armas y se puso de pie, tratando de no perder el equilibrio y caer de nuevo. Las fotografías de una pared empezaron a salir disparadas hacia la dirección de la familia, ahí fue cuando su padre comenzó a demoler aquel espacio con sus balas. Cuando se le agotó la munición trató de atacar con una navaja que tenía guardada en el bolsillo, pero de inmediato su movimiento se detuvo; hasta que el apareció. Parte de su cuerpo se quedó a mitad de la pared mientras estiraba el tronco, acomodaba un ramo de heraldos negros y fingía una mueca:

- Señor Alberto, no creo que esta sea forma de tratar a un pretendiente de su hija.

Y mientras todos se morían de miedo la dulce Fernanda rió.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Fiesta

El cuarto estaba atestado de gente, de tragos y drogas que los jóvenes tiraban para aligerar. Algunos gritaban, dando ánimos al tipo, otros inflaban condones y los hacía volar hacia su dirección. El aire era escaso y la vergüenza lo mataba. La chica lo esperaba desnuda, con los brazos abiertos. Finalmente, sin que nadie se percatara, el tipo eyaculó antes que pudiera entrar.

Asesinos buenos

Jugaban billar cuando oyeron que aquel imbécil del día anterior estaba molestando a la camarera. Unos siete de ellos se le fueron encima y lo dejaron moribundo y lo abandonaron. Al rato apareció la mesera y lo encontró muerto. Sonrió tristemente y se arrancó el anillo de compromiso que tenía colgado del cuello y se lo dejó.

Soneto a un dibujo mediocre de una chica bella

¿Todos los trazos de la hoja blanca
asemejan la figura que entregas?
¿Tan poco valor tienes en la espera
del buscador de tesoros en páginas?

Un error haberte reducido, mágica,
a los cuatro extremos de la piedra
cuyo precio en usted se supera
convirtiéndose en lo que no alcanza.

Rayos azules y rojos que se mezclan
en débil impresión de la belleza
que por ti no llega a calmar las aguas.

Duros remolinos se le pintaran
a tal transgresión de la que es bella
si no fuera que esa joya es su cara.

El conductor

Todos, como ovejas, suben al transporte mientras ignoran a los demás. El conductor, más culto que todos ellos, pone un CD de Édith Piaf. Todos los que tenían la mirada puesta en el paisaje urbano la han posado sobre la persona que está al costado de su asiento. La han mirado y con una sonrisa la han comenzado a enamorar, luego dar darles besos y a acariciarles la espalda, las piernas. Unas chicas en el asiento de atrás se han quitado la ropa y han ocupado todo el espacio que les sobraba en el medio. Otros disfrutaban de estar encima y debajo de ellos mientras gozaban por el orgasmo. El conductor no hacía más que manejar. Muchos se olvidaron a donde iban y se quedaron dando vueltas todo el día por aquella hermosa ciudad.

Dos idiotas

Mientras dos idiotas pasean por la pizzería un tipo que ha pedido todo lo del menú está ansioso, mirando disimuladamente el reloj y la entrada del lugar. A las ocho dos tipos bajan de una camioneta con dos ametralladoras y se apoderan del lugar. Uno de los idiotas tiene un arma-como buen idiota-y está dispuesto a usarla, sólo que alguien que está a su costado le hace entender que debe haber un infiltrado entre los rehenes, que es una modalidad de robo muy común. Trata de buscar, con la ayuda del otro idiota, al tercer tipo. Pasa la vista por los que están sentados en el suelo y recuerda que uno de ellos miraba su reloj y miraba la entrada; sin articular los hechos saca el arma y le dispara, luego empieza una balacera con los dos tipos que lo matan. La policía llega-como siempre tarde- y logra capturar a los sujetos. En el recuento de los hechos explican la labor de tan noble idiota cuando, bajo el dintel de la puerta, la esposa del difunto y su hija piden explicaciones a un policía, ya que su esposo es el único rehén muerto y ella llegó 20 minutos tarde.

Estómago

La forma del estómago es irregular, como el interior de una caverna, salvo que no hay estalactitas y estalagmitas que imposibiliten el avance. Las paredes son blancas y en la entrada la luz recorre toda la garganta y la ilumina, haciendo que las gotas de saliva o sustancias que hay sobre las paredes parezcan pequeños y variados trozos de cristales. Las suelas se queman al contacto de ciertos jugos que retienen ciertos charcos, por lo que no me aventuro a caminar más allá de donde he caído. He visto a unos metros unos parásitos del tamaño de algún gato gordo y casero. Tengo una pistola que no sé si aún funciona y cada vez se va llenando todo el ese químico que me derretirá. He pensado en el suicidio si no llego a encontrar alguna forma de escapar del interior de este animal.

martes, 19 de febrero de 2008

Destrucción

Ve, a través de su pupila, toda clase de conjuntos y estrellas; infinidad de explosiones que hacen de cualquier bomba y su efecto una pantomima. Entonces le acaba de hundir el taladro en el pecho. Le hace una mueca de satisfacción y lo deja tirado.

Despedida

-¿Listo para volver a la universidad?
-No voy a regresar.
-¿Qué?
-Lo has oído, así que no te hagas el tonto y no me pidas que te lo repita.
-¿Por qué no vas a volver a universidad?
-Porque no se me da la gana, porque detesto ir allá.
-¿Acaso no te gusta tu carrera?
-No, porque, si no lo recuerdas, yo no la escogí, fuiste tú.
-Pero yo pensé que estabas bien con ella.
-Nosotros acordamos que sería una fachada, que no era importante. Pero ni bien comencé a estudiar presionaste y presionaste para que me quedara, aun sabiendo que era en contra de mi voluntad.
-No sé de que hablas...
-Por favor, no seas hipócrita para negarlo. Acordamos que nos iríamos juntos, que dejaríamos de vivir en este muladar. Pero, ahora que lo pienso, esa actitud de ti no me extraña. Soy un idiota por haber pensado que era verdad.
-Es verdad...Lo tengo planeado...
-Por favor, no te he visto mover un dedo para hacer algo. Aceptémoslo, dejémonos de mentiras. Tú no te quieres ir de acá, te quieres quedar con la puta de mi madre, a pesar que te trata como una mierda.

Lo golpea.

-No te permito que hables así de tu mamá.
-Lo sabía, no eres capaz de defenderte, pero sí de defenderla a ella...Me das asco.
-Espera, quédate aquí.

Sube a su cuarto y mira su mesa. Saca de ella sus ahorros y se escabulle por la ventana en dirección al puerto, en busca de un boleto para un barco.

Ruta

La lado izquierdo, el abismo; al derecho, el cerro. Es de noche y nadie ve nada, excepto el conductor, que se guía de una luz recta que me marca el camino. De pronto las lunas del carro se mojan por una lluvia que obstaculiza su visión; sin embargo, la memoria y la costumbre de manejar por ese terrero le dejan tranquilidad. Avanza unos tramos más adelante, ve unas piedras rodar hacia el abismo. De pronto lo entiende y frena, hace los cambios y retrocede. Al frente de la luz una enorme mancha continua, ineluctable de lodo avanza, cubriendo cientos de metros del tramo. Los pasajeros se levantan y se asustan de ver la sombra que se aproxima a las luces delanteras del auto. Las madres cubren el rostro de sus hijos y cargan su espanto. El conductor mueve todo por costumbre y adrenalina. Finalmente se atrancan en una parte de la carretera hundida y llena de barro, por lo que no logran retroceder, por lo que son arrastrados hasta el fondo del lugar.

La cometodo

La maestra imparte la clase de ecuaciones cuando ve a la señorita de 15 años morder y masticar un borrador. El impacto que le produce esto le hace perder por un instante el habla, luego disimula continuando la explicación. La muchacha no ha notado el cambio en la maestra. Cuando acaba de comer el borrador empieza a mordisquear la goma de su lápiz. La maestra hace un increíble esfuerzo por no desviarse y avergonzarla ante los demás. Después del lápiz siguió la regla, el tajador, el lapicero; cuando estaba a punto de morder el cuaderno la maestra caminó hacia ella y se lo quitó. Sus compañeros, que ya la conocían, entendieron lo que pasaba y rieron, compadeciendo a la maestra.

Batalla

La antorcha unida a la fecha
avanza por las cabezas y sables
y atraviesa la pata de un caballo,
haciendo caer a su jinete
unos metros bajo las herraduras
de todas las criaturas que aún
respiran recordando a sus familias.

Un domingo por la mañana

En la mañana del domingo los trabajadores aprovechaban para descansar lo que no habían descansado durante toda la semana. Se reunieron después del mediodía a beber y a tomar algo en múltiples cantinas. Borrachos anduvieron por las calles y avenidas de la zona. Sin darse cuenta estaban tristes e insultaban a todo lo que en sus vidas les hacían mal. Unas chicas les cruzas; los otros se detienen a mirar que están tomadas de la mano. Uno las insulta de lesbianas y putas. Una de ellas gira y, sin pensarlo mucho, le dice que es igual de feo que un orangután. El otro le responde que por lo menos sabe para qué sirve su sexo. Ella se ríe sarcásticamente y se burla. Entonces el otro va hacia ella y le da un codazo. La chica cae por el impacto y se rompe la cara. Su acompañante se acerca y le hunde las uñas al bastardo. En eso los demás se acercan y los detienen, pero, por alguna razón, empiezan a manosear a las chicas y desnudarlas. Uno de ellos avisa que a unos pasos hay un callejón, que todos vayan ahí para divertirse un rato. Están dentro por un par de horas. Cuando les duele la cabeza y les funciona mejor el cerebro se alejan, cada uno por su lado. Sólo las chicas, sin poderse levantar, se quedan adentro.

lunes, 18 de febrero de 2008

Luces apagadas

Y miró a su padre a la cara y este le esquivó los ojos. De pronto tuvo que aguantar con una falsa sonrisa toda la velada, una sonrisa que no se movía por el silencio o por los chistes groseros de su madre. Apenas comío, no pidió permiso y se marcho. En su cuarto hundió su cabeza bajo la almohada y lloró. Le revolvía el estómago el ser que era su padre y lamentó estar encadenado a tan patético destino. Aquel día perdió toda la esperanza.

Finalizar

Por alguna razón no podía ganar, hacia todo igual, rápido, pero el tiempo siempre le ganaba. Su vida era un caos y no llegaba a nada, por lo que pensó que si el destino quería que finalizara debía finalizar.

Telequinesis

María y su padre eran telequinéticos. Ambos sabían que tenían esa ventaja sobre los demás. Pero ante el deseo de ambos por tener la razón respecto a las personas no se dejaron amar y tampoco dejaron que amen a otras personas. Por lo que cierta vez María decidió asesinar a su papá.

Partida

Nunca más el viejo sentado será
un ornamento que adorne el día,
nunca una luz aplacará pesadillas
entre la luz de todo lo burdo, material.

Un triste cuerpo entre algún placar,
ocultado de la paz del que respira,
un hombre que hizo las maravillas
que a algunos les van a importar.

Hace poco partió el alma a su cerezo
y sus flores y ramas pronto celebran
la llegada de un perdido a la final.

Mientras hay tantos que del cuerpo
mucho les toca ahí la larga espera
o el beso tranquilo del mundo carnaval.

Guerrero

Todos en la aldea cumplen con sus labores diarias cuando sienten y ven que los animales del bosque que los resguarda están huyendo hacia su dirección, lo que significa que algo terrible se está acercando. Los guerreros de inmediato se reúnen en sus puestos y son mandados (algunos) a investigar el terreno. El príncipe se ofrece a hacerlo y va montado sobre su alce. Llega hasta un lugar donde el camino de algo ha dejado a toda criatura muerta, como lo demuestran las ramas secas y las aves que están diseminadas alrededor de ese punto, el cual se sigue hacia la aldea. Dobla un poco el camino y se apresura en volver; en las afueras ve a algunos hombres que corren y lanzan flechas hacia el bosque, en el instante que algo escupe cuerpos y armaduras con sangre. El piso tiembla levemente y el ruido empieza a aumentar. Sale del bosque una masa gigante y negra de gusanos que se superponen uno con otros; todo lo que toca se pudre de la nada. La criatura vence a los hombres y sigue hacia la aldea, él se apresura en interceptarla y pedirle que se aleje, que no le importa si es un demonio o si es un dios, quiere que los deje en paz. Llega y atraviesa los troncos que servían de barricada; la gente se ha escondido para que no la atacaran y sólo quedan hombres caídos por toda la tierra árida. El príncipe arroja un flecha hacia el repulsivo ser y éste corre a perseguirlo. Mientras huye dispara y, sin que nadie lo ayude, aleja a la criatura del lugar. En una parcela se desarrolla una personal batalla entre el hombre y el dios, cuando este último llega a rozarle el brazo y a matárselo, justo antes que él disparara una flecha en el parpado de ese gigantesco animal.

Algo pensado

¿Han notado que cuando un filósofo está vivo no se eliminan, de manera considerable, sus errores? Por algo los pensadores presentes se encargan de desmoronar ideas del pasado. Creo que eso se debe a que en una discusión filosófica no gana o perdura la verdad, sino quién tenga más habilidad de oratoria. Si éste es el caso, entonces debemos preocuparnos más por estudiar más y ser huesos más difíciles de roer en el futuro.

Por cierto,entiendo que la búsqueda de la verdad no sea una carrera,pero sí lo es la imposición de los puntos de vista...

domingo, 17 de febrero de 2008

Ángel

Y aquel ángel enamorado apareció en un callejón de Nueva York mojado en lágrimas y maldiciendo a dios. Poco a poco sus alas se iban apagando. Dio la espalda a la pared y se lanzó a ella, sus alas se lastimaban mientras él las empujaba más y más, hasta que sintió la sangre bañarlas y un intenso dolor en la espalda. Un céfiro lo rodeó y las plumas se iban separando como las hojarascas. Cuando no le quedó ninguna su cuerpo empezó una severa mutación: su rostro hermoso y sus piernas largar y nervudas empezaron a deteriorarse y a perder su puro color. Aunque tenía aún su forma humana esta imitaba a los que nacen mal y nos repugnan la mirada. Inexplicablemente se encontró en la casa de su amada que al verlo lo mató con su navaja.

Llanto

No sabía la razón, y no le importaba. Mientras caminaba podía captar la extrañeza de la gente que le cruzaba. Algunos se detuvieron para pretender oír lo que le afectaba, pero ella no se detuvo ni una vez. Cuando se animó a virar hacia atrás se fijo en las lágrimas que había dejado por todo el largo de la calle, desde el parque hasta la casa. No se pudo imaginar otro momento más extraño en su vida debido a tanta felicidad y tristeza que experimentada. No se quiso ver los ojos hinchados de venas. Sacó el llavero y cuando encontró la llave y la botó con la excusa de no tener que entrar de nuevo a casa.

El transporte

No tiene porqué caminar
sólo porque se lo pidan,
su intención sobrepasa
todas las intenciones nuestras.
Cuando para no tiene que suavizar
nuestro inútil avance;
a veces creo que le gusta
vernos chocar contra el presente.
No tiene piedad con el corazón
que se agita en nuestro recipiente
generando calor e invisible sangre
por todo el resto del cuerpo;
él avanza a pesar de todo
con un paso que nos hace recordar a la muerte.

Voces

Ella era otra respecto a la mujer que había conocido; tenía las uñas largas y rotas, el cabello de musaraña y los ojos negros no se posaban en alguna forma. Murmuraba como si invocara al miedo y en realidad lo invocaba.

-Ya está aquí, Mariel, la chica del periódico.
-Quiero que se vaya.
-Pero acaba de venir, Mariel, no puedes pedirle que se vaya.
-No estamos completos.
-¿De qué hablas?-preguntó la invitada-.
-Falta tu marido.
-Yo no tengo marido.

Ella grita con una voz desenfrenada y empieza a rasgar sus uñas contra la alfombra.

-¡Bastarda! Lo has ofendido, lo has ofendido; pero dice que no te odia, que te ama. Quédate, tengo algo importarte que decirte de parte de él.
-¿Me puede decir, señorita, de quién habla?-preguntó el sufrido esposo-.
-Habla, al parecer, de mi marido muerto.

La loca se retuerce en la verde y oscura alfombra.

-No tenía ni idea...Lo lamento mucho. He superado su ánimos al hacerla parte de esto...
-No se preocupe, yo la conocí cuando estaba sana y le tomé mucho cariño, aunque todo el tiempo que no nos comunicamos diga lo contrario.
-Quiere verte, siéntate conmigo.

La visita se sienta junto con ella, se miran cara a cara, directamente a los ojos.

-Dice que no has cambiado nada, que tienes los mismo ojos que le enamoraron aquella vez que hicieron el amor junto al río.

Todos los presentes se quedaron impresionados al ver la expresión de la mujer a quién la loca le hablaba: pálida como la nieve en el aire y temblando como si le afectara el frío.

-¿Quién te dijo eso?

Y desde ahí todos agudizaron sus oídos.

Intrascendente

Perduraba el ruido del vaso de metal llenándose de agua. Unos tragos con mucha velocidad pasaron por la garganta hasta acabar la sicología de sed. No pasó por la sala, o sea que no lo molestó. Fue a servirse algo de cereal y echarse a ver televisión. Cambió sin interés los canales y se detuvo en uno para usar la mano en sostener el tenedor. Un ruido débil y definitivo le hizo esforzarse en su concentración. Dejó todo y, de puntitas, fue hasta la habitación. Antes de entrar a ella se mojó sus pie con sangre, lo que lo asustó y le hizo ingresar. Adentró su hermano se había cortado el cuello con un vidrio roto del monitor.

Termómetro

Resignado volvió a acostarse en su cama. Antes había echado un vistazo al mundo, sólo para convencerse de que nada funcionaba.

sábado, 16 de febrero de 2008

Viaje a través de la inocencia

Colón había estado navegando por mucho tiempo, el suficiente para encontrarse cansado y mirar, sin importancia, las olas que el mar refriega en los barcos. Entre ellas ve una hermosa cabellera de oro, sus ojos se disparan en un interés extremo, ve salir a la superficie un bellísimo torso que deja ver unas preciosas y rosadas esferas colgando de él, una cara que recuerda a las de la corte de España, en eso un delegado suyo se acerca y la sirena se sumerge, dejando ver sus escamas.

Espera larga y pagada

Ha incumplido el trato y no ha salido de su casa desde hace dos semanas, se mantiene bebiendo del caño y comiendo pasta dentífrica con tal que no le hagan daño. Desde el día del incumplimiento ha escuchado pasos por los pasillos y el resto de la casa. Pero ese día no ha escuchado ningún paso. Sale y busca el teléfono para hacer la llamada, para entregarse con la policía y así poder vivir un poco más. Ha sido rápido-pero ha sido-cuando un matón le ha dado un golpe en la cabeza que casi ni ha sentido, salvo por un pequeño calor que le ha quedado. Su mirada nublada no ha visto los números del teléfono y su mano ya no funcionaba. Una mano ha cogido el teléfono y ha enredado el cable cerca de su cara, en el cuello. Ha jalado con todas sus fuerzas mientras el otro se ahogaba. "Me ha gustado tu casa en todos estos días, creo que me voy a quedar acá, cabrón", dijo para, finalmente, romperle el cuello.

Teatro oculto

Hace frío y camina con un saco que le llega hasta los tobillos por la calle; las aceras están resbaladizas y él, que tiene poca movilidad, trata de no tropezarse por un descuido y caer. De pronto un tipo se aparece por la esquina y corre hasta derribarlo, lo deja en el suelo y se tira sobre él, le hurga los bolsillos y saca lo que parece ser el dinero. Un guardia lo ha visto y ha saltado, con dificultad, para perseguirlo. El viejo ha visto como el tipo corre más rápido que el guardia y, resignado, se levanta. No espera que el guardia se acerca; el guardia tampoco piensa hacerlo, desaparece entre las casas pegadas. Cuando está a varios metros del lugar hunde su mano en el bolsillo izquierdo y saca un sobre, lo abre y se asegura que el tipo haya dejado todos los documentos y el dinero acordado.

La mesa

La mujer le pidió que pusiera los platos sobre la mesa mientras ella llevaba las copas y la olla con la cena. Él, por iniciativa, prendió las velas y sacó de unas vitrinas un par de adornos para romantizar el ambiente. Ambos gritaron, consecuentemente, para que todos en la casa bajen a tomar la cena. Luego que todos estaban sentados el menor de sus hijos dijo las oraciones. Todos se sonrieron y empezaron a comer.

-Amor...
-Dime.
-¿Cuándo vas a quitar al cadáver de la mesa?

Liberarlo, liberarse

Poder quitarle la cadena escondida en su bufanda,
ponerle la chaqueta que lo resguarde del frío
y partir hacia donde le espera un mejor mañana.
Por lo menos a mí se me da por soñar sueños.

Aquellas personas que andan, inadvertidas,
con una roca que no se mueve por el mundo,
aquellos seres que se vieron con el alma cautiva
cuando tantearon las rejas delgadas de la jaula.

Poder mover parte de un zapato a la zona
segura del mundo y las cadenas, de sueños claros;
hacer que el mundo cambie de personas
cambiando al mundo que no ha tenido éxito.

Y volver a sentarse y soportar la mirada
que se da en el rostro de impotentes anhelos:
no hay juventud de mal más estrafalaria
para algo tan vacuo como los miramientos.

Reflexiones después de haber estado batallando con el teclado y el monitor

Todos, en lo más notorio de sus vidas, desprecian la esclavitud, las monarquías en las que unos eran privilegiados y otros eran sometidos a ser cebo de caballo. Es curioso que se denigre tanto la esclavitud cuando mucho de lo que hacemos o vivimos lo hacemos enyugados, sea por los principios inculcados y hartas veces equivocados de nuestra existencia o por el miedo. Tienen razón los ancianos que miran a los jóvenes o a los pequeños y los denigran como si fueran bastardos. La sangre que ha aflojado y los espíritus son cada vez más pobres en estas hiperconcentraciones urbanísticas. Vivimos acorralados por el miedo, por personas que son más fuertes y que no se detienen ante límites fantasmales, que no creen en una justicia que, probablemente, no impedirá que se salve su víctima cuando la vayan a matar... ¿Y qué son 10, 15, 30 años encerrado, cuando muchos llegan a acostumbrarse, muchos, por cierto, son llevados de manera injusta por un sistema que se cree perfecto y definitivo para controlar la vida de muchos cuando adolece de fallas. Volviendo a lo del miedo, nos encerramos como ratas en nuestros espacios, sabiendo que el mundo real está ahí afuera, realidad que es cruda y mala, por lo que no encuentro necesidad alguna de seguir produciendo sujetos tan blandos, incapaces de afrontar la vida.

viernes, 15 de febrero de 2008

El ciudadano

Su nombre no importaba para ningún extraño. Él era solamente eso en una tarde de color naranja. En las sombras siempre fue un gusano, y aún en el amor tenía algo de gusano. Un día nació y en otro murió, pero probablemente nadie lo habrá notado...

Contrato

-¿Miguel?
-¿Qué?
-No estoy segura...
-Ya lo hemos hablado y quedamos en que esto era lo acordado, ahora no retrocedas y hazlo.
-Es que...

Su mirada bastó para que se quedara callada. Con una seña hizo que aquel extraño se arrimara junto a ella, y cuando él entró y empezó a empujar, lentamente, comenzó a disfrutarlo.

Lazos de sangre

Su hermano llegó, finalmente, a casa. Cuando entró todo estaba oscuro, pero por la luz que entraba de afuera vio que su mamá lo estaba esperando. Apenas la vio desvió la mirada y dispuso a irse, pero su madre se apresuró a interceptarlo y le dio una fuerte cachetada.

-¡Eres un idiota! Maldito egoísta, ¡Idiota!

En eso el pequeño hermano terminó de bajar las escaleras y prendió la luz de la cocina: ahí estaba su madre, llorando, con los ojos que parecían cortadas; y su hermano, todo cubierto de sangre.

Estafada

-¿Por qué vino usted aquí?-preguntó el sicoanalista mientras se arreglaba las vendas.
-¿Antes de empezar puedo preguntarle algo?
-Por supuesto.
-¿Qué le pasó?
-Unos tipos me atacaron, creo que los conozco; no, es más, estoy seguro que son ellos, familiares o amigos de una paciente que tuve hace un tiempo, no estuvieron contentos que le mostrara la verdad y desde ahí han querido verme muerto.
-No entiendo bien...
-No puedo decir más. En general las cosas malas ocurren por un orden de circunstancias no aceptadas y negativas, en muchos casos que he tratado esto se da de modo regular, la gente está rodeada por una buena vibra, pero tiene una torre mal levantada dentro de ellas que para poder destruirla hace falta alterar la realidad, o mejor dicho, el orden de como esta funciona.
-Hmmm.
-¿Usted por qué está aquí?
-Por un error.
-¿Cree qué fue un error haber venido?
-¿Usted lee la mente?
-En parte, pero no como cree. Antes de invitarla a pasar vi que no dejaba de arrastrar su mirada hasta la puerta, lo más notorio de las personas que vienen y, luego, se quieren ir.
-Si fui con usted tan notoria, me gustaría entender por qué no lo soy con los demás.
-¿Empezamos? Bueno. Hábleme un poco de eso.
-No hay mucho que decir, soy práctica, y me siento un completo fantasma, no tengo amigos, la gente ni me mira, salvo para no chocar conmigo cuando caminan, aunque muchas veces no logran esquivarme.
-¿Desde hace cuánto usted es así?
-Desde que tengo memoria, siempre fui así.
-¿Qué hicieron sus padres?
-Mis padres lo atribuyeron a su carácter y a mi pasividad, si no te mueves en el mundo, no existes.
-Creo que va más allá. Creo que usted sufrió un abuso.
-¿Un abuso?
-Sí-se levanta con el dedo índice los lentes-, un abuso sexual por parte de su padre, tal vez de su madre.
-Pero apenas le he hablado de ellos...
-Sí, y con eso basta. Déjeme continuar: Usted, probablemente, estaba en su cuarto, viendo televisión, acompañada de sus muñecas, cuando su padre entró a la habitación y se la quedó contemplando un rato. Había llegado antes que de costumbre y de algún modo sospechó que su madre no estaría por allá cuando llegara. Se acercó y probablemente le dio besos y la acarició en unos abrazos. Usted, por su edad, tal vez, no lo haya notado, ya que ha esa edad esas cosas son tomadas como algo inocente y normal por muchas niñas; ser acariciadas por sus padres. Su padre la empezó a desnudar mientras la acariciaba y se echó sobre sus piernas; antes la había besado para que éstas se humedecieran...Lo hizo todo con cuidado, lo suficiente para que nadie lo notara. Cuando acabó sufrió un sentimiento extraño y de avance lento de culpa. Usted no lo recordaría, debió haber sido cuando era una niña; esa clase de vivencias no se graban en el recuerdo debido a que la memoria aún no se forma a un nivel considerable por aquellos años, apenas captan lo mínimo, o las grandes impresiones. Mi diagnóstico es que usted ha sufrido toda su vida por eso. Lo primero que debe hacer es aceptarlo y poco a poco lo solucionará.
-Lo que me dice es increíble-titubea-.
-Pero es verdad, ¿no? Usted de algún modo lo está pensando y lo recuerda, recuerda extractos de la habitación y las caricias.

La mujer se queda callada, de inmediato viajan por su mente recuerdos que cercena y une hasta formar el recuerdo falso. Aquí la mujer acepta y el charlatán tiene éxito.

Meses después el padre de la chica es condenado a pasar años en la cárcel. Gana la mentira que se presenta como verdad y todos terminan volviendo a casa, a sus vidas.

Reflexiones en un lugar vacío

Estaba leyendo el libro "Vigencia de la Filosofía" cuando leyó algo que le perturbó: en un pequeño párrafo de cinco o seis líneas hacia mención de la obediencia de los derechos por parte de todos y al mismo tiempo se recalcaba la importancia de los deberes, como el no embrutecer a la gente o incitar a la violencia. Este argumentaba que estas cosas promovían las falacias y alejaban a la verdad. Pensó en la violencia y pensó que si se evitaba mencionar algo referente a la violencia dejaría de incitársele, aunque el esfuerzo para hacerlo sería astronómico, pero también pensó que si se hacía se negaría una verdad que trae cola en nuestra fisonomía: somos violentos por naturaleza sicológica y fisiológica. Caviló en la violencia por largo rato, pasando en el cautiverio que hacia pasar a los débiles de los determinados aspectos y a la poca moral que se le podría atribuir cuando permanece pasiva. Al final decidió que lo mejor era busca un equilibrio nada absolutista, que dependiera del individuo más que de los demás, un continuo sistema que mantenga la excitación de hacer daño a los otros a raya. Se animó que le haya servido la lectura de las primeras páginas del libro y lo dejó para mañana, cuando estaría más fresco para seguir.

jueves, 14 de febrero de 2008

Rarezas

Saltó de la cerca de seguridad de la carretera a la rama para poder arrancar los dátiles que ahí veía, pero sin apartarse, completamente, del borde la autopista. Un carro que lo vio perdió la concentración y chocó a unos metros, haciendo que el niño ceda y quede colgado de la rama. Horas después que un auto pasara por esa carretera y percatara a las autoridades de la presencia del niño surgieron las siguientes preguntas: ¿Cómo el niño llegó hasta ese lugar si hace unas horas había sido reportado como desaparecido a otro extremo del país? ¿Y cómo llegó una palmera tan extraña hasta ahí?

Sueño enamorado

Se ha levantado y se ha caído de bruces al suelo, con sus dos manos se ha alzado y ha vuelto a caer de nuevo; pensó no estar tan grave como se suponía. Ya cuando no pudo mover sus dedos empezó a gritar para pedir ayuda, su vecino lo escuchó y llamó a los paramédicos. Cuando llegaron el tipo ya no podía hablar, lo examinaron hasta encontrar que todo estaba normal, salvo por una extraña tensión. Cuando le dieron unos medicamentos y pudo mover sus labios para hablar le preguntaron sobre eso:

-Es que estoy enamorado de un sueño-contestó-.

El condenado

Ha través de su computadora la ha estado espiando: nombre completo, número de celular, amigos, conocidos, extraños que se han querido acercar, gustos, cosas que detesta, relaciones familiares, amorosas, videos y fotos, cremas que usa, anhelos, sueños, tiempo libre, las claves de su cuenta bancaria, etc.; la conoce tanto que se ha enamorado, pero no es tonto, conoce bien que ese modo tan peligroso de haberse acercado puede acabar en un momento con todo, hasta con el espionaje. No le queda más que fortalecer ese enfermizo deseo por ella y retorcerse en silencia, y quizá verla por años como hace su vida y lo celebra.

Los sentimientos

Aquel hombre llamado crisantemo
cree que es una flor nacida en parnaso
y que por ser hoy su cumpleaños
puede brillar, cautivo, en algún apartamento.

Aquel sucio y ladrón, enemigo, arquero,
cree que por tener maderos sangrados
puede dejar el beso entre extraños
sin que estos se lo coman muriendo.

No se sabe valorar a las alas y a los pétalos
y no es mejor la caza que el encierro.
Las tijeras de la realidad cortan los cielos.

En una fecha conocida de este mes lamentado
el comercio de la muerte ha rebosado
con todo lo inferior y derrotado.
(Los sentimientos)

Los viejos

Yo no he nacido para vivir en un mundo rodeado de viejos, todos, sin excepción, con sus minúsculos problemas y su risible fortaleza para solucionar los problemas de su moribunda vida. Su miedo a quedarse atrás del mundo los obliga a ser el eco enfermo del pasado, a atribuirse la verdad sobre las semillas nuevas o en plena transformación verde: es la época en la que uno se vuelve el transmisor de las milenarias enfermedades del pasado. Y cuando su cuerpo arruinado y su entorno les muestran su realidad se quedan callados, mirando a ningún lado en sus recámaras, pensando en blanco. Y cuando están molestos hablan estupideces, y mueven las cosas pequeñas con rudeza y sin enumerar dicen los defectos de quienes los tratan. La ancianidad para muchos es una época triste y deprimente de la vida; sin poder matarse mucho la pasan amarga, pocos son los que sonríen en esa parte de la vida. Mientras falte mucho para llegar allá debo hacer algo primero: no hacerle caso a los viejos.

El espectáculo

Cuando él habla todo se vuelve oscuridad. Es una presencia malvada vestida de oveja, pastando por donde los mortales inferiores buscamos una luz para caminar, para seguir. De pronto todos levantan las manos y las mueven a su ritmo; el resto de la banda son apenas ayudantes de su poder, y lo saben, por eso cumplen su parte moviendo el esqueleto en ritmos desiguales y exagerados. Las luces han tomado un tono anaranjado y esa voz ahora es de ángeles, antiquísima, de sirenas. Acaba con un solo que lo deja sin aire, respira, fuertemente, sin disimular su humanidad. La música ha terminado y el público lo ovaciona dando saltos y pidiendo que cante otra vez.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Sala de espera

Está en un cuarto alumbrado por un resplandor constante de la ventana. Está llena de cables que la conectan a sensibles aparatos que miden su vida. Su acompañante reposa en una silla al lado de la cama. Entra una enfermera con una inyección de color naranja. Hunde la aguja en el conducto que le subministra suero. Abandona el lugar. Pronto empiezan a sonar las máquinas y la persona termina muriendo.

Aguas nadables

-¿Por qué tienes el corazón sensible hoy?
- Tú sabes...
-¿Otra vez?
-Sí...
-Ya basta, ¿no?
-No sé.

Se tira al agua y nada dando largas brazadas. Su amigo se le queda mirando.

-Ven hasta aquí, nos tapa el agua.

Se acerca hasta ese fondo y se miran cara a cara. Se besan.

-No seas un tonto, ya basta, deja de estar detrás de quién no te quiere.

Derrama algunas lágrimas que no se notan por el agua.

-Yo siempre voy a estar para ti, cuando lo necesites, aquí y ahora.

Se abrazan.

-¿Vamos a tomar un poco de esa agua que tanto nos gusta.
-Qué no es agua, sino vino; el que no sea espeso es otra cosa.

Se van.

Instante

El perro da vueltas el plato de metal
royéndolo con sus colmillos sanos
y sintiendo un ligero dolor en la encía superior
mientras salta un pedazo de diente en el acero.

Clones

La limosina se abre y deja bajar a la familia de millonarios que ha viajado desde Manhattan para ver el revolucionario proyecto por el que han contribuido mucho dinero. Después de pasar las molestas pruebas de seguridad los encargados pasan unas tarjetas en unas ranuras electrónicas de unas puertas de un grosor metálico impresionante.

-Por fin verán el fruto de nuestro trabajo-acota uno de los acompañantes-.

Ingresan a un cuarto que se limita de colores suaves y en un contenedor transparente una sustancia verde y roja mantiene en flote a decenas de cuerpos de una misma persona.

El niño mira a todas esas mujeres idénticas y desnudas, fascinado, no por la escena, sino por la sensación de haberlas soñado. Su madre se inclina y le habla:

-Mira, hijo, todas ellas son tu hermana.

Mano blanca

Con una patada a logrado desprender la chapa y el candado oxidado de la entrada y precediendo a una linterna se ha adentrado en la oscuridad de esa casa que, primeramente, le presente ratas muertas y vivas por todo el suelo, telaraña y arañas por todas las paredes y el techo, metros y metros de vivienda abandonada. Ha subido al segundo y último piso de la casa y ha entrado en las dos habitaciones que faltaban. Se ha convencido de que eran, apenas, rumores de sedados y borrachos lo que decían de la casa. Ha alumbrado por un rato más entre las cortinas desgastadas y ha notado algo raro: la vida a través de ellas cambia; no se presenta la mista cuadra o las mismas casas, sino que son casas derruidas y despintadas, adornadas con ciertos matices que le da la oscuridad al gris que te deja una sensación palpable de tocar las arrugas de una anciana. A unos metros del alféizar hay una casa con dos ventanas cubiertas de un plástica amarillo que en vano empuja un helado viento. De inmediato se oyen rasguidos que empujan hacia donde está esa especia de malla que van descendiendo hasta encontrar la abertura del borde de la parte baja: unas uñas largas y ovaladas, negras, son alumbradas por la luz de la linterna, para luego dar paso a una mano enferma y blanca por su aspecto; enjuta y que trata de jalar todo el brazo. El investigador se horroriza y se dirige hacia la entrada, pero cuando ha pasado las escaleras una criatura diabólica se le arroja por la espalda y lo mata.

Niña mala

-Hola, ¿qué haces por acá?
-Vengo a ver a mi padre.
-Tú padre no está. Oye, ¿has venido sola?
-Sí.
-¿Y cómo has podido llegar?
-Eso a ti no te importa.
-¿Qué?
-¿No me oíste?
-Sabes que no debes tratar a tus mayores de esa forma. ¿No te lo han enseñado?
-¿Y tú que más le has enseñado a mi papá?

Su lengua se traba sin generar algún sonido. Su expresión cara y se da cuenta de esa mueca maligna de la niña.

-¿De qué hablas?
-De las clases que tuviste con mi papá debajo de su escritorio.

Ha empezado a temblar, pero de infinita rabia.

-¿Nos viste?
-No, pero lo supuse, los dos no se me escapan.
-¿Hace cuánto lo sabes?
-No importa, igual estás arruinada. Al no ser que me acompañes a comprar algunas cosas que quiero...

Sonríe nerviosamente, se levanta y posa su mano sobre la parte de atrás de su cabeza, baja las persianas y cierra con llave la puerta. Voltea raudamente y la toma con sus dos manos en la garganta.

-¡¿Qué clase de hija de puta eres para venirme a chantajear?!¡Bastarda! Eres una maldita plaga, igual que tu mamá; por eso tu padre y yo no podemos estar juntos, porque esa perra vive para atormentarlo...Por eso no me quiere... ¡Por eso no me quiere!

Cae sin fuerza las manos de la niña después de haber intentado liberarse. Tiene los ojos negros y grandes fijos en la nada, y la boca la tiene entreabierta y con la lengua desplegada.

martes, 12 de febrero de 2008

Cautela

No hay porqué desesperar
cuando las sombras callan:
Mejor preocuparse
cuando empiezan a hablar.

Maltratada

No hay privacidad en esta casa. Todo el día se sirve a esta familia como esclava. Se apartan de la mesa para no mirarme a la cara. Me esperan en la puerta de la habitación para meterme a la cama. Contesto el teléfono como cualquier secretaria. Saco a los perros y camino por las calles con un atuendo que a cualquiera le avergonzaría llevar. No he visto a mis amigos y a mi familia en semanas. Vivo únicamente del alimento que sobra de ellos. No me pagan. Me baño y lavo mi ropa con la manguera de la saca...Todos los días es lo mismo, estoy harta.

Termina de escribir e imprime el texto. Algunos cadáveres expulsan espuma rosada. Deja el sobre encima de las uvas verdes y bebe el raticida, esperando morir con poco dolor y no llegar al mañana, donde se darán cuenta que algo malo ocurre.

Rana

Andan de paseo por el campo. Se oye cantar a los seres que habitan por el verde prado, todo está normal hasta que ve a un sapo arrancando con su lengua un árbol y tragárselo. El reptil es enorme y rosado, tiene algunas manchas violetas. Salta y se queda junto a un muchacho, al que luego engulle con su lengua. Un chico saca una pistola, dispara, peor, falla; la maestra no se ha enterado aún de como ha conseguido el arma, pero se la quita y, valiéndose de sus prácticas de tiro, descarga el resto de balas en su boca. Cuando todo está tranquilo recurren al mapa, lo extraño es que en donde están no muestra el mapa nada específico.

Fue...

Fue la conversación de los canarios
que me hizo preservar el aliento
en la noche faltante que aún no lleno
y que espero con los diamantes.

Fueron tal vez sus planes planetarios,
la llegada del bribón campante,
tal vez algún torpe comandante
o un cinturón de algún veguero.

No espero la ilusión restituida
por la verdad que ya se apaga
como un golpe letal en la vejiga.

No llueve de mi vientre la esperanza
ni atraviesa un balcón la campanita:
solamente la despedida de venganza.

Zapatos

Llegan al apartamento muy animados;él, algo bobo,respetándola tercamente,y ella,dispuesta a mostrarselo todo.Es la primera vez que conocen a alguien y que congenian tan bien,pero ahí acaba todo: él se saca los zapatos porque le molestan y ella ve claramente la masa retorcida y blanca que sostiene unas uñas gruesas y negras.Levanta la cara esperando una respuesta,pero él está mediado acostumbrado a sus deficiencias como para considerarlas en los ojos de los demás. Inventa alguna excusa tonta,sin esperar se marcha,no es hasta ahí que se pregunta si fue por los zapatos...

Perro

Es un perro miserable el que camina calato y el que tiene la piel blanca y pulida, como uno de esos conejos se los hierven en agua. La gente lo ve y le repugna como si fuera una bestia malvada, pero no sienten el miedo, sino esa nausea psicológica que les revuelve las ideas. Es el blanco eterno de las piedras y es el mejor amigo de las sombras y de los que buscan dominar el arte de la invisibilidad. En la nieve es invisible y nadie ve como tiembla con el frío ni como cruza entre las piernas sin que se percaten de él, es la época de felicidad del año. Después que nieva sale a buscar que comer y un auto que resbala en las curvas le empuja unos centímetros y le aplasta la cabeza contra el pavimento. El carro arranca y deja, sin camuflaje, al perro extraño con una línea gruesa pintada de extremo a extremo.

lunes, 11 de febrero de 2008

Estatua.

Decididos a levantar aquel monumento superior al coloso que habita en Rodas jalaron las cuerdas miles de esclavos e individuos que tuvieron que rebajarse a trabajar con los esclavos con tal de conseguirlo; pero los esfuerzos humanos no fueron suficientes y la estatua descendió hasta hacerse añicos en el suelo, donde todos los que intentaron erigir aquel imperioso monte lloraron y se retorcieron.

El fuego...

Se sumerge, por primera vez en la historia, a una mujer en un lago subterráneo de magma. Pronto siente el calor infernal y se empieza a sentir agotada, pero continúa y baja aún más. Encuentran a mil metros bajo la superficie a la nave, es la primera humana que la ve de frente. La engancha según lo planeado y trata de subirla; faltando unos metros para llegar al exterior algo falla y la nave estalla en una explosión global, superior a todas las bombas atómicas juntas. Nada sobrevive, aunque el destino de la mujer permanece incierto bajo las rocas y el calor que la acaba...

La fecha de hielo

Fría venda en la punta de mi beso,
vedada por tu impasividad activa
que furiosa, como la mano amiga,
hunde la primavera mala al cerezo.

Aflora, en la circunstancia, el fuego
del ojos del diablo que aun en vida
sopla su mirada etérea hasta la cima
del paraíso humano, el cielo verdadero.

Pero es la vida glacial tormenta
acuñada en el destino nivelado
por los desniveles de los que apremian.

Todo el sol y todos sus hermanos
no bastan para callar la afrenta,
¡oh, de los tristes qué viven esperando!

Muere

Corre bastante despacio, a diferencia de sus adversarios, que lo han seguido por muchas casas y que lo están a punto de alcanzar. Trata de alcanzar el revólver que guarda en su media y tropieza. Los otros tipos lo alcanzan y uno de ellos le saca el arma, la aleja y saca su arma, los demás lo imitan y sin demora disparan y disparan, hasta quedarse sin municiones.

Por aquí.

Mi abuela ha pateado a los pollos para sacarlos de la cocina, le ha molestado que se hayan cagado en el piso, y, bueno, a la larga son suyos. La vecina a botado de la casa a sus hijos para meter a otra señora que vive por unas cuadras no muy lejanas de este lugar, los chicos se quedan a dormir en los portales de las casas y se alimentan con lo que queda del resto de miseria de los que vivimos aquí. La chica más bonita de la cuadra llora porque su padre le ha pegado y le ha arruinado la ropa, seguramente, la quiso violar y no lo logró; está con la parte de arriba casi descubierta, tapándose con las manos, y con el ojo púrpura. Unos chicos están entrando a una casa de una anciana, se ha oído un breve ruido por ahí y todo se ha quedado callado, han salido sin más y probablemente deben haber dejado abandonado al cadáver. Muchas cosas semejantes suceden por aquí.

Malandro

Se despierta a las doce de la mañana y se coge la cabellera, largos e incontables pelos apuntan a diferentes direcciones desde su cabeza, que es su confundida raíz. Se pone algo para disimular su desnudez y baja a comer un poco de queso. Encuentra el comedor deshabitado, con las tazas de leche aún sobre el mantel feo, le repugna ver tanta leche, peor aun, la nata que parece una membrana en los vasos. Descubre que no hay queso y decide congelar algo de yogurt. Luego que ha congelado en una bolsa se lo mete en la boca y lo tiene saltando de muela en muela. Llega a la sala y se pone a ver televisión, algún problema que haga daño. Son las seis de la tarde y se ha cansado de ver los programas de siempre. Conecta el videojuego y abusa de él. Son las doce de la noche y le ha dado sueño, se ha ido a su cama sin cenar-porque no encontró comida- y se ha dormido. No ha visto a sus padres en todo el día, ignora que se fueron y que ya no volverán.

domingo, 10 de febrero de 2008

Dudas amorosas

¿No es amor sólo el cuerpo en una noche donde las manos
se abren paso como antorchas en las cavernas humanas?
¿No ama el desconocido cuando besa a la desconocida
en una noche que no recordarán mañana?
Dudo en la credibilidad de los mandones que en masones
se vuelven a decir de qué color tiene el mundo la cara.
Dudo en la fugacidad del cuerpo entero en su nirvana.
Y sobre todo, dudo que el amor dure un anillo y tiempo.

Causas perdidas

Pisas las hojas secas del atajo
sin necesidad de algún aire
más que de los que no halle
por esfuerzo o quizá trabajo.

Todo para ti se queda abajo
de lo que la piedra del desaire
puede mandar a los comensales
mientras prueban los bocados.

No hay esfuerzo en la tierra
que valga el sacrificio de todos
para pasar a soñador por esclavo.

Mejor la libertad de viejas
tradiciones de romanos y godos:
sexo, arte, inteligencia, trabajo.

El ramo

El era un completo pelmazo, insensible como una roca y facilista como cualquier peruano que tenía la enorme misión de regalar algo a una chica madrileña que se había nombrado sin su aprobación su novia. El chico estaba sentado, tomando una taza de café y pensando en lo que podía darle, pero su cerebro no era bueno en esos detalles. De pronto vio a una mesera poniendo vasos azules sobre los manteles y decorándolos con una flor de plástico. La llamó y le preguntó donde podía conseguir un ramo, ella le dio la dirección y fue de inmediato. No le costó mucho el ramo de margaritas fabricado, y cuando se lo entregó no le dolió tanto que entrara la mitad de ese ramo por su boca y la otra mitad por los poros que cubren sus cabellos.

Secretos

Siempre va a ahí, al más concurrido restaurante de toda la ciudad. Se sienta y, haciendo uso de su increíble destreza de separar las palabras y las conversaciones que se dan allá, se deleita escuchando la intimidad de las personas. Al tipo de la mesa que está cerca a la puerta le duele la infidelidad de su esposa, pero a pesar de todo quiere seguir intentándolo con ella porque la quiere, pero el tipo que le acompaña le desconvence, supone entonces que él está interesado en la separación. Unas chicas le dicen a su amiga que lo denuncie, o que lo deje, pero que ya no siga recibiendo esa clase de humillaciones. Otros están felices por las becas y logros de sus hijos, causando gracia en el oidor porque se alegran de algo que probablemente ellos no pudieron hacer, considerando ciertos detalles...Momento. En una de las conversaciones escucha su nombre, busca a ver quién es el que lo ha nombrado, lo descubre, es un tipo que se ve bastante estilizado, está hablando con otro de algo que le duele escuchar, trata de no enterarse, pero mientras pide la cuenta, deja algunos billetes y trata de ocultarse agudiza su capacidad para oír con claridad, instintivamente. Huye de ese sitio sin poder contener las lágrimas, y la bulla que hace motiva a los tristes al llorar.

Solitario

Necesitaba salir un poco, pero le daba miedo la calle, sentía que allá afuera lo esperaba algo. No solamente no hablaba con nadie; desde hacia meses que no había tenido contacto con algún humano: cero llamadas y contactos virtuales; Lo más raro de todo esto era que siempre dejaban pegada a la puerta una ración considerable de alimentos y cosas indispensables. Desde su ventana el mundo era intachable, silencioso como un cadáver que va debajo del agua. Se había hartado de esa vida de encierro y decidió dejar la casa. Permaneció media hora en el umbral de la puerta sin animarse a dar el paso; cuando finalmente lo dio el tipo de sentó al no tener respuesta de sus piernas que le quemaban. Una extraña sirena sonó por todas las calles y su voz se apagó y quedó inútil cuando vi subir por las escaleras unas sombras abominables que se proyectaban desde el piso de abajo, acompañadas de un semejante a la deglución de las bestias con los cadáveres.

34 años

Sentado sobre esa banca parecía un estropeado bastón que miraba quietamente hacia adelante. En aquel lugar el tipo era, quizá, una leyenda. Hace 34 años había llegado a esa misma banca; mi abuela le cedió el espacio que ocupaba una canasta y durante dos horas no habló, hasta que le preguntó a ella:

-¿Usted también espera a alguien?
-¡Qué le importa!

Aquella vez mi madre esperaba a mi papá, que le había dicho que llegaría, pero por trabajos en el colegio no pudo llegar, y a mi abuela nunca le gustó la espera. Se levantó aquella vez y volvió a casa, el señor se quedó mirando hacia adelante, donde se abría una curva que daba directamente a aquel sitio. Al día siguiente los que pasaron por esa misma ruta ayer lo encontraron al sujeto aún con la mirada fija en el camino, pero no pensaron, en ese momento, que se había quedado desde el día anterior con la mirada perdida en algún punto del universo. No fue hasta que lo vieron durante semanas y se acercaron a preguntarle. "Simplemente, estoy esperando a alguien". Y sin más se quedó en ese parque 34 años. Durante el tiempo en que pensaba como presentar la historia me animé a conversarle, y creerán todos que en ese momento no se me ocurrió preguntarle como hacía para alimentarse o satisfacer sus otras necesidades, como la limpieza del cuerpo, apenas alcancé a preguntarle, ¿Por qué no te marchas?"Porque aunque ella esté 34 años tarde yo la voy a seguir esperando".

sábado, 9 de febrero de 2008

Mano

Están todos apretados en el carro y ella está con la nalga derecha al aire. De pronto siente un pellizco y luego algo más grande. Voltea a ver al tipo de su costado, el esposo de su amiga, y pone el bolso adelante, para que su amiga, que va en el asiento delantero, no lo note.

Abandono

-Bájate del auto.
-Pero... ¡Papá!
-¡He dicho que te bajes!

Después de que sacó del auto todas sus pertenencias su padre aceleró, abandonándolo a mitad de una carretera.

Fiel el calzado

Apaga la televisión y deja sobre un banquito los zapatos que tomó del cuarto de su hermano. Camina hasta la habitación donde va a pasar la noche y abre la puerta, la deja abierta porque el lugar apesta a algo rancio...Cuando saca a la rata deja que se oree, un poco más, por un rato. En eso, por instinto, mira hacia abajo y ve los zapatos que había dejado. Piensa que ha sido su padre el que los ha traído en el momento que ha ido a dejar a la basura a la rata y los lleva otra vez a donde estaba, junto con una nota que decía:" No quiero volver a ver a estos zapatos en la mañana, son de mi hermano y sabrás tú de donde los has sacado. En resumen, tú los guardas". Volvió a su habitación cuando el olor ya no era tan malo y cerró para alistarse para dormir. Cuando fue a beber un poco de agua al baño se tropezó con los mismos zapatos que había dejado, lo que lo asustó, ya que él había cerrado, como de costumbre, con seguro y no había abierto o tocado nadie. Se acercó al par que yacía sobre el frío suelo y tomándolo con dos dedos abrió la puerta y los arrojó afuera, lejos. Se alivió por un momento y decidió meterse rápido a la seguridad de las sábanas, apagó la luz e hizo silencio. Oyó por un rato unos pasos y le echó la culpa a una paranoia que debía tener por lo que pasó hace un momento. Entonces oyó que se detuvieron e impulsivamente prendió la lámpara para ver el suelo, donde estaban los zapatos que él había dejado. Se moría de miedo y empezó a tirarle las almohadas, y se impactó cuando vio que el par dio un salto atrás. Luego empezó a caminar alrededor de la cama, enloqueciendo al que se atrevió a usarlos de nuevo, después de cinco años de que su hermano, el dueño, haya muerto.

Tentaciones actuales

Materias incorpóreas del infierno
presentadas, sin pudor, a la vista,
como humildes extranjeros, sisma
que no se arregla con el dinero.

Soledad de luz en enrejado cielo
que ya no propone la víspera
del viaje eterno, cruel visita
de no poder copiar ese universo.

Y los que solos nos quedamos
gozamos de vernos vivos
y sin pensar en el acompañamiento.

Anticuados para este mundo magro,
estamos, siempre, en definitivo,
en la cola del burro en movimiento.

Bicho

Cerca de las tres de madrugada acabó su labor y fue a dormir al cuarto contiguo, prendió la luz y arrancó un par de sábanas, se desnudó y fue a apagar la luz, cuando escuchó un zumbido...Después de quince minutos de dar vueltas en el mismo lugar y no poder encontrar el bicho que estaba haciendo ese ruido, de vestirse y de salir a buscar algo con qué matarlo descubrió que estaba quieto, colgando de su oreja sin apretarla, sin que sentido...Un manotazo le hizo cambiar la expresión y la cólera al manifestarse en la destrucción de todos los adornos y el daño de algunos muebles, sin mencionar la destrucción del foto que le alumbraba. Así se pasó todo ese tiempo ,hasta que ,al tercer día, le echó fuego a toda la casa, teniendo la seguridad que con eso triunfaría, cuando, entre los arbustos, escuchó el movimiento de miles de esos persistentes insectos...